Claro está. Siendo España una nación de tanta importancia para nosotros, la presión diplomática pública fue hecha de forma indirecta. En vez de una nota formal, el mensaje se transmitió con una referencia bíblica fácil de entender. Sin embargo, la señora Campos no desaprovechó la oportunidad para recordarnos lo que puede analizar cualquier estudiante de política internacional: todos los países del Hemisferio deben decidir, sin titubeos, de qué lado están.
La reacción inmediata del ministro Peralta se lee entre líneas como la respuesta a un reproche. No obstante, la “aclaración” no resolvió el problema. Luego de explicar que la representación dominicana fue invitada específicamente a decir “unas breves palabras” sobre la lucha contra la desinformación digital, la embajadora respondió con su desaprobación. “Cuando la izquierda global pronuncia las palabras ‘cuidado con la desinformación’, está abogando por la censura, simple y llanamente”.
Su “boche” diplomático es previsible. El presidente Trump se alzó con las elecciones de 2024 sobre los hombros de grandes podcasteros como Joe Rogan y Tucker Carson. Mientras, la misma señora Campos es asidua visitante a sedes de plataformas digitales independientes. Los medios tradicionales son de los grandes adversarios del movimiento MAGA.
¿Significa este desliz que EE.UU. nos despojará de la gracia? No. Después de todo, a esa cumbre no fue ni el presidente ni la vicepresidenta ni el canciller. Como salieron del paso enviando a un ministro sin atribución diplomática, una nota al Departamento de Estado tiene zanjar el malestar. No obstante, ir a España, cuando Pedro Sánchez ha denunciado reiteradamente al presidente Trump y fue el único país de la OTAN en negarse a invertir el 5% en defensa, fue una torpeza.
Por otro lado, tomar bandera sobre la desinformación digital en un foro de izquierda, en medio del choque inevitable entre medios emergentes y tradicionales, arrastra al país hacia un conflicto gratuito.
Si me preguntan a mí qué hacer, complazco a mi socio comercial llenando una silla en una cumbre, sin tomar palabra ni mucho menos postear en las redes sociales. No había necesidad.
El presidente de la República participó en el Escudo de las Américas, en Mar-A-Lago, porque es lo que más nos conviene. Después de todo, la mayoría de nuestras exportaciones van hacia allá, la mayoría de nuestros turistas vienen de allá y las remesas las envían nuestros compatriotas que viven allá.
Así que si vamos a ser contados dentro de los aliados, la embajadora estadounidense aquí vigilará que el café se cuele claro.
Una foto, una cita bíblica y un mensaje entre líneas. Este artículo plantea que la embajadora de Estados Unidos en República Dominicana, Leah Francis Campos, envió una señal pública sobre cómo Washington interpreta ciertas posturas diplomáticas en tiempos de alta polarización política.
Apocalipsis 3:16 es una advertencia diplomática en clave, dirigida a un país que no puede darse el lujo de parecer ambiguo frente a su principal socio. En política exterior, a veces no hace falta una nota formal. Basta una publicación para dejar claro que también se observa lo que se dice, lo que se respalda y hasta lo que se comparte.
¿Fue solo un comentario o un jalón de orejas con cita bíblica?