Por Juan T H.- El principal obstáculo que tiene el Partido Revolucionario Moderno para mantenerse en el poder más allá del 2028 es el propio partido de gobierno que debe resolver sus problemas internos garantizando la unidad y fortaleza de su estructura interna.
El presidente Luís Abinader navega sobre aguas poco profundas en un mar sin olas que atenten contra su gobierno. Son aguas tranquilas, sin amenazas que atenten contra la estabilidad de su gobierno.
La oposición está desarticulada, dividida, sin un liderazgo que amenace la gobernabilidad y la paz social. Las cifras que emanan del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Fondo Monetario Internacional, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Banco Central dominicano, dicen que el país va bien o mejorando en crecimiento económico, aumento de las reservas monetarias, aumento del empleo, reducción de la pobreza y la marginalidad, aumento consistente del turismo, inflación controlada, reducción y castigo ejemplar del flagelo de la corrupción, según Transparencia Internacional, paz social, aumento de la inversión extranjera, gracias a la estabilidad política, la garantía jurídica y el fortalecimiento de las instituciones públicas, en un Estado Democrático de Derechos, que se fortalece cada día más.
Con ese cuadro político, económico y social, general, el presidente Abinader y su partido, el PRM, marchan sobre ruedas, sin mayores obstáculos, sin muchas vallas que saltar en la carrera de los cien metros.