Por: Lic. Parmenio Paulino Nuesi.- El entramado de corrupción que operó dentro del Seguro Nacional
de Salud (SENASA), denota el más
cruel y despiadado crimen ocurrido en los últimos años desde las mismas
entrañas de un gobierno. Con este caso, no solo se ha destapado un presunto acto de
corrupción administrativa, sino que se han frustrado las expectativas de un
pueblo ansioso de justicia y cediendo de salud, que vio en este gobierno la posibilidad de
reivindicar al país de los últimos episodios de corrupción que aún están
pendientes de resolver por la justicia.-
A pesar de que el partido de gobierno antes PRD, fue un partido que en el pasado colocó al país
frente a un espejo incómodo. Un espejo donde aún se refleja el abuso de poder, la falta de confianza,
la impunidad histórica y el agotamiento moral de una sociedad que siente y paga los platos rotos. Hoy con cinco años en el poder y con una nueva sigla, este nuevo partido languidece por la falta de expectativas hacia el bien común.
Es bueno recordar esta vez, que fue el
agotamiento, la corrupción y la impunidad dentro del PLD en el poder, lo que causo cansancio en la gente y decidió dar
otra oportunidad a un nuevo gobierno del PRD-PRM
que se promovió como un nuevo partido de gentes nuevas, honradas y preparadas, que
traerían un cambio y un trato diferente en la administración pública de todos
los servicios del estado. Y lamentablemente hoy nos resulta imposible ignorar
lo evidente: el desfalco es palpable y el daño causado trasciende lo jurídico.
Es un dolor que no se limita al cuerpo; es un dolor que subyace en el alma colectiva de la nación.-
El caso SENASA evidencia una desconexión total con la dignidad humana,
golpeando directamente a los más vulnerables; los enfermos que
buscaban su salud le fue robada y ahora muchos están bajo tierra.
El entramado organizado para cometer este delito denominado Colusión de Funcionarios Públicos, no solo afecto las arcas del estado, sino, también a más de siete millones de afiliados conforme se detalla en el expediente del Ministerio Público.
Su proceso de ejecución fue
debidamente planificado desde antes de la designación por decreto del director
de esta entidad hace cinco años, por eso recibía como regalos, joyas y jeepetas antes de ocupar
el cargo, y supuestamente su jefe nunca se enteró de esta ignominia a través de los servicios de inteligencia que la ley pone a su disposición.
Hoy se ha determinado que miles de ciudadanos de escasos
recursos y cuya única esperanza era el sistema público de salud, vieron negados
los servicios esenciales, tratamientos oportunos y una atención digna,
configurando esto un crimen de lesa humanidad y un hecho inmoral despreciable.-
¡No más impunidad !