lunes, 25 de diciembre de 2017

Amarga como la retama, agria como el limón, dulce como el melao y salada como la salmuera. Escoja el gusto que guste.



Por el Dr. José Peréz
 
Nos estamos refiriendo aquí a cuatro características de el saboreamiento. Pienso que sería provechoso para muchos el conocer que en la parte de nuestro cuerpo conocida como Lengua, hay zonas especializadas, para distinguir y reconocer cada uno de esos diferentes sabores. Aquí está la explicación de porqué “plegamos” la cara cuando comemos algo muy amargo o hacemos “tiriquitos,” cuando se trata algo muy agrio. Es nuestro cerebro que nos ordena esas diferentes expresiones, como una respuesta a las distintas sensaciones.

Interesante cualidad de la Lengua, la cual encontrándose en la boca, hace además la función de ayudar a deglutir los alimentos y articular las palabras para que, en el lenguaje que sea, nosotros los humanos podamos comunicarnos unos con otros. Pero donde la lengua se esmera y produce maravillas es cuando expresa nuestras emociones, ya sean ellas de alegría o regocijo, de ira o furia, de pena o angustia; o cuando es usada con propósitos mentirosos o intrigantes; con fines dañinos.

El problema es que sin la lengua no se puede hablar; aunque hoy, muchas personas se pueden comunicar por signos, o escribiendo lo que quieren por las redes del Internet. Existen algunos avisos familiares para advertirnos acerca de los peligros que se ocultan cuando se usa el mencionado órgano desmedidamente, siendo uno muy común aquel de que: “uno no se puede dejar llevar de la lengua”


Hasta Heródoto (484 bce-425bce), el gran historiador griego, conocido como “el Padre de la Historia,” en su libro “Los Nueve Libros de la Historia”, nos pone en guardia acerca de la importancia del uso de la lengua, cuando nos cuenta aquella famosa anécdota donde menciona al rey de Egipto Amasis( 570-526 bce) y al famoso general Mytileno Pittacus, reconocido por su sapiencia y prácticas maneras. Esa curiosa anécdota figurativa, enseña de cómo, ya desde aquellos antiguos tiempos, se le daba un lugar prioritario al uso del importante órgano bucal.

Ha habido referencias a Diógenes, famoso filósofo griego, llamado “El Cínico” acerca del cual se contaban interesantes historias. Diógenes(412BCE-323BCE) vivió en los mismos tiempos de Tucídides, Sócrates y Eurípides. Se cuenta que Diógenes era tan sabio, que había manejado mantenerse aislado de las gentes, con la finalidad de separarse de las banalidades y simplezas en que a veces se cae en el quehacer social, donde la convivencia humana es incontrolable y conlleva a las diversas incomprensiones que existen donde el humano está.

Diferentes interpretaciones, muchas veces traen rencillas. Divergentes puntos de vista pueden acarrear discordias, que podrían devenir violentas en ciertos momentos. Uno se puede evitar todas esas innecesarias situaciones si puede manejar mantenerse aislado, pensaba Diógenes; agregando que: “la virtud de una persona se revela mejor en las acciones que en las palabras.”No se podría dudar que siguiendo estas directrices se acogiera la vieja expresión de que “El buey solo, bien se lame”.

Oyendo relatos y noticias del extraño modo de vida del sabio, y habiendo escuchado suficientes historias para juzgarlo como un hombre preclaro, el rey de Corinto lo invitó a la corte, lleno de curiosidad e interés. Al principio, Diógenes no aceptó la invitación, pero después de unos meses, y a insistencia de Corinto, consintió en hacer la visita, extrañado él mismo acerca del motivo. Cuando llegó a la corte, el filósofo lucía famélico, teniendo que sostenerse en un bastón de madera.

Diógenes fue recibido con gran ansiedad y admiración; los corintians, enormemente interesados por todas aquellas anécdotas que se contaban acerca de él; no sólo aquella en que se contaba  que él vivía en un barril, pero especialmente aquella en que se decía que él andaba en las calles de Atenas con una linterna en el medio del día, según él “tratando de hallar a un hombre honesto”.

Cuando el rey de Corinto lo interrogó delante de una gran muchedumbre, entre otras cosas le preguntó: “Diógenes,¿qué es lo mejor que existe en el mundo?,a lo que Diógenes sin perder un minuto contestó que era “la lengua” Explicando al público y a los numerosos cortesanos, que estaban sorprendidos, por no comprender la respuesta, que “la lengua articulaba las palabras con las que los humanos nos comunicamos ayudando a la gente a vivir colectivamente, entendiéndose uno con otro; que al ayudarnos a articular esas palabras, también nos ayudaba a enseñárselas a los niños.

Explicó Diógenes que la lengua ayudaba a deglutir los alimentos y a prepararlos para la  digestión a través del paladar; que la lengua jugaba un importante papel en la limpieza de la cavidad bucal, y en el mantenimiento de una buena dentadura; que una lengua bien hablada podía identificar a un caballero, y que el uso de la lengua era capaz de dar a conocer la benevolencia o la nobleza de una persona. El rey de Corinto quedó muy impresionado por la agudeza de Diógenes, aumentando la admiración de la población por el famoso sabio.

Habiendo quedado tan conturbado con la personalidad de gran pensador, después de varias semanas, y aprovechando que se decía que todavía él andaba por los alrededores, se le preparó otra visita a la corte, esta vez con una multitud más nutrida. Enfrentando otra vez a Diógenes, el rey cuidadosamente le preguntó que qué era lo peor que había en el mundo, a lo que Diógenes contestó otra vez que era “la lengua”. Ahora sí que todos los presentes se miraron atónitos, sin comprender el significado de la paradoja.

Dijo Diógenes, tratando de explicar el enigma, que la lengua es el origen de todas las malas chismorretas; que por causa de ella se recurre a la violencia; que una lengua viperina puede empezar una guerra; que las palabras sucias y ofensivas tienen su origen a través del uso de la lengua; que una mala lengua trae caos y mal entendido en la comunidad, provocando desunión y disconformidad en el pueblo; que las palabras más amargas y dañinas tienen su origen en una mala lengua; que una lengua podrida puede envenenar una región entera; que por medio de la lengua se puede conocer la malevolencia de la gente; y que cuando no hay control de la lengua, sólo malas  situaciones devienen.

En el país de Méjico, ese que hoy es totalmente controlado por las compañías multinacionales y sus maliciosas actividades mercantiles, hubo este líder llamado Miguel Hidalgo, que dijo que “La lengua guarda el pescuezo.” Las palabras que produce la lengua traducen tanto las emociones humanas, que no es poco común oír algunas gentes refiriéndose a “palabras bonitas”, ”palabras melodiosas”, “palabras esperanzadoras” y  ”palabras de apoyo”, que suenan al oído dulces como el melao. Lo mismo que no es raro escuchar algunas veces aquello de “palabras amenazadoras”, ”palabras soberbias”, “palabras abusivas” y “palabras arrogantes”.Se podrían catalogar de “agrias como el limón.”Pero una de las más interesantes es aquella que habla de “no tener pelos en la lengua.”

Vamos a ver: Si en la Republica Dominicana se iniciara una campaña genuinamente popular con el fin de recoger todas las armas de fuego de la totalidad del territorio nacional, porque esos mortíferos artefactos  están transformando nuestra sociedad y destruyendo nuestro nacionalismo, habrían personas que podrían hablar de “palabras ridículas” y de que “porqué será que las gentes meten la lengua en todo.”  Estas palabras sonarían “amargas” para los traficantes internacionales, que siempre andan buscando puntos de discordias para ellos hacerse con la gran tajada, sacando  tremendos beneficios monetarios; en este caso, con el mortal negocio de los armamentos.

Se ha dicho que esta violencia y crímenes horrendos son planificados para mantener el país apartado de una vida pacífica y productiva; para hacer que las gentes empiecen a mirarse con recelo y temor recíprocamente; creando sospecha y limitando la asociación, la comunicación, el compañerismo, la amistad, la confianza mutua. Así ellos convierten a la sociedad dominicana en un lugar violento y montaraz, habitado por salvajes; donde no hay respeto y donde cada quien que planifica construir una vivienda, lo primero que piensa es en la valla, la verja, la retranca, la empalizada, para vivir separados y mirarse con odio y recelo.

Algunos agregan que ya este tipo de “experimento” se ha practicado en otras naciones y   territorios, para acabar con cualquier intento de avance o de protestas. Así se logra mantener a la población en constante zozobra, sin tranquilidad para leer, descansar, estudiar o disfrutar sus familias. Los crímenes, secuestros, violaciones, asaltos, matanzas se hacen cosa común, quehacer cotidiano, y la sociedad se insensibiliza; la obligan a perder hasta la camaradería animal. En la presente Era, en vez de vivir separados, las gentes avanzan viviendo juntos, comunicándose, tratándose y ayudándose. De aquí el nombre de “sociedad,”o comunidad.

Se sospecha que todos estos males son el producto de los manejos de los amos extranjeros que dominan nuestro país; y de los señores burgueses que, aislados de la población viven en sus hermosas embarcaciones, lujosos hoteles y villas esplendorosas; disfrutando  el producto de sus negocios sucios, el “maravilloso” tráfico de las drogas, el tráfico de prostitutas y la venta de armas. No les importa que la calidad de vida de la población decaiga y decline, pues ellos “sólo tratan de  tomar ventajas de las “facilidades” que les  brinda la llamada “apertura  democrática” y la “libertad de negocios” de “su” Estado.

Los dominicanos siempre hemos tenido que vivir con las penurias y angustias que nos han provocado los  tradicionales demonios, que amasan enormes fortunas vendiendo el alcohol y el tabaco, causando accidentes, incendios, cancer y enfermedades respiratorias a la población. Esos caballos han corrido sin control en sus propios hipódromos de lujo. Pero cuando los sórdidos oligarcas suman a esos, los otros diabólicos caballos desbocados, parecería demasiado, para que no se diga algo; para verlos destruyendo el país e ignorarlo. No importa que la denuncia les produzca a esas bestias “el amargor de la retama”

De una forma alevosa, los malvados han provocado una situación de orfandad en la población, que se ha percatado de que no tiene “dolientes”; que no encuentra a quién recurrir, porque hasta los hipócritas les han dado la espalda. Los hipócritas no tienen tiempo para el humilde, porque dedican el tiempo a rendir pleitesía a los millonarios corruptos y a los obispos tenebrosos y mezquinos. Esos hipócritas funcionarios, que plagueaban para “subir”, deciden que es más beneficioso y conveniente esconder la lengua; adherirse como garrapatas al sistema opresor.

Jamás serán lo suficientemente “agrias o amargas” las palabras con que se catalogue a esos tunantes y bribones, porque son parte del tinglado corrupto y oscuro impuesto en nuestro país; son cómplices de lo que está aconteciendo; se dejan comprar por los indignos intereses de los poderosos. Este grupo de sanguijuelas es mucho más dañino que ellos, porque canallamente venden la patria, mientras chupan como chinches la poca sangre que le queda al pobre. Emolumentos, pícaros, emolumentos.

Hubo esta mata de guama que creció cercana a una mata de guásima, a orillas de un pequeño riachuelo. Un día la mata de guama preguntaba a su vecina:”vecina, pero.. ¿Cómo es eso, que las frutas suyas son todas de color negro”? A lo que la mata de guásima contestaba: Y las suyas vecina,¿de qué color son? Replicando la planta de guama: las mías son verdes, como el color del dinero. Entonces la mata de guásima le dijo: “pero, vecina lo importante no es el color, lo que importa es que cada quien se pueda reproducir, para propagar su especie”. Un petíguere que iba pasando y oyó la conversación, dijo: “pero qué lengua tan sabia, la de esa mata de guásima.”

Parece que esos oficialistas no quieren comprender que al compararse a los ricos explotadores,  que controlan el país con la protección imperialista, ellos ayudan a destruir  nuestra idiosincrasia, nuestra sencillez; lo que somos. Segregan nuestras vidas y nos convierten en extraños, viviendo en el mismo patio. Inventando su violencia pretenden encubrir el tema central, para que la población no hable del hambre, del desempleo, de la miseria, del engaño económico y político, El país se siente impotente ante el empujón punzante de los que ostentan el poder. Estos vagabundos se sienten confortables cuando se sientan en confort al lado de los oligarcas, los latifundistas  y procónsules fuereños.

Qué diferente sería si las mortíferas armas estuvieran enfiladas hacia los orondos poderosos que allá pululan tramposos. Hasta los tétricos demoníacos vampiros eclesiásticos “pegarían el grito al cielo”, para que sean recogidos sin dilate y de inmediato “los peligrosos artefactos”; pero como quien está sufriendo el tremendo y despiadado ventarrón ensangrentado es la población sencilla, humilde y desesperada, a nadie le quita el sueño.”Que se maten esos brutos,” expresan las despreciables sabandijas oficiales;”Ese no es nuestro problema. Nuestra tarea principal es darle la protección al que está acomodado, al que posee los ingenios y los grandes latifundios, garbosos   industriales y barrigudos banqueros.”

Como parte del programa del mismo melodrama es penosamente ver cómo los malasos, de manera solapada, inventan actos traviesos como ese de celebrar la Graduación de los jóvenes de la escuela en el local de una iglesia, como se hacía en los tiempos de la Edad Media. ¿Pero, de quién fue la idea? Quién es que vive en un coco, y quiere que el otro viva? Muy atrasado ha de ser para comparar muchachos graduándose en las ciencias y la tecnología avanzada, con aquellos arcaicos tiempos feudales. Traidoramente “aparentan” que quieren “echar los muchachos a volar, pero primero les cortan las alas, para asegurarse de que no vuelen muy lejos.” Infames!

También aquí debe mencionarse aquel vergonzoso caso de la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde se dejaron meter miedo del dragón que tira fuego, y no tuvieron la valentía y la delicadeza de votar en favor del sufrido pueblo Palestino, sabiendo que esa es su ciudad Capital, porque a ellos les pertenece. Ese es su territorio. Esa es su tierra ancestral, que les tratan de robar. Lo que hicieron esas gentes que dirigen el país con ese gesto bochornoso fue una vergüenza y una humillación.

Esos tristes gobernantes se arrodillaron ante la embajada de los que dominan el país. Se dejaron amedrentar. No les importó el honor del país dominicano. Se vendieron por una zurrapa. Qué indignidad tan repugnante. Ahora los están invitando a una fiesta con comilona, para pagarles por su acción en el voto de las Naciones Unidas. Pero los pobres niños palestinos no tienen con qué comer, porque los obligan a vivir en un horrendo campo de concentración, en su propia tierra.

Los dirigentes dominicanos quedaron de feos y grotescos en las Naciones Unidas, porque la gran mayoría de las naciones respondieron a la cordura, a la razón y le dijeron no a la arrogancia, a la soberbia y al deseo de robar y rapiñar.128 países del planeta dijeron: “Esa es la capital palestina”  Y así será. No importa lo que digan los decadentes maleantes. Lo penoso es que, al tiempo que ellos se venden por porquería, como unos mendigos, también les quitan el lustre a nuestro país y nos ponen en el ridículo.¿Pero es que ellos no investigan, para saber que esos zionistas son los principales traficantes de armas en el mundo? O no se enteran o no se dan por enterados. Si no lo saben, son unos burros. Si “no  lo quieren saber,”son unos puercos.

Los malandros y tunantes le meten al país las creencias religiosas, les meten el tráfico de drogas y les meten el tráfico de armas. Y se acabó Bayajá. Estaba recordando una expresión que se escuchaba allá en los años 60’s70’s y 80’s, y que decía que: “Si Juan Bosch no hubiera existido, Balaguer y los Yanquis lo hubieran inventado” ¿Por qué sería que decían eso? Como dice aquel cuento chino: “Después de tanto alboroto, el monte parió un ratón.”