Por el Dr. José Peréz
Nos estamos refiriendo aquí a cuatro características de el
saboreamiento. Pienso que sería provechoso para muchos el conocer que en la
parte de nuestro cuerpo conocida como Lengua, hay zonas especializadas, para
distinguir y reconocer cada uno de esos diferentes sabores. Aquí está la
explicación de porqué “plegamos” la cara cuando comemos algo muy amargo o
hacemos “tiriquitos,” cuando se trata algo muy agrio. Es nuestro cerebro que
nos ordena esas diferentes expresiones, como una respuesta a las distintas
sensaciones.
Interesante cualidad de la Lengua, la cual
encontrándose en la boca, hace además la función de ayudar a deglutir los
alimentos y articular las palabras para que, en el lenguaje que sea, nosotros
los humanos podamos comunicarnos unos con otros. Pero donde la lengua se esmera
y produce maravillas es cuando expresa nuestras emociones, ya sean ellas de
alegría o regocijo, de ira o furia, de pena o angustia; o cuando es usada con
propósitos mentirosos o intrigantes; con fines dañinos.
El problema es que sin la lengua no se puede hablar; aunque
hoy, muchas personas se pueden comunicar por signos, o escribiendo lo que
quieren por las redes del Internet. Existen algunos avisos familiares para
advertirnos acerca de los peligros que se ocultan cuando se usa el mencionado
órgano desmedidamente, siendo uno muy común aquel de que: “uno no se puede
dejar llevar de la lengua”
Hasta Heródoto (484 bce-425bce), el gran historiador
griego, conocido como “el Padre de la Historia,” en su libro “Los Nueve Libros de la Historia”, nos pone en
guardia acerca de la importancia del uso de la lengua, cuando nos cuenta
aquella famosa anécdota donde menciona al rey de Egipto Amasis( 570-526 bce) y
al famoso general Mytileno Pittacus, reconocido por su sapiencia y prácticas
maneras. Esa curiosa anécdota figurativa, enseña de cómo, ya desde aquellos
antiguos tiempos, se le daba un lugar prioritario al uso del importante órgano
bucal.
Ha habido referencias a Diógenes, famoso filósofo griego, llamado
“El Cínico” acerca del cual se contaban interesantes historias. Diógenes(412BCE-323BCE)
vivió en los mismos tiempos de Tucídides, Sócrates y Eurípides. Se cuenta que
Diógenes era tan sabio, que había manejado mantenerse aislado de las gentes, con
la finalidad de separarse de las banalidades y simplezas en que a veces se cae
en el quehacer social, donde la convivencia humana es incontrolable y conlleva
a las diversas incomprensiones que existen donde el humano está.
Diferentes interpretaciones, muchas veces traen rencillas. Divergentes
puntos de vista pueden acarrear discordias, que podrían devenir violentas en
ciertos momentos. Uno se puede evitar todas esas innecesarias situaciones si
puede manejar mantenerse aislado, pensaba Diógenes; agregando que: “la virtud
de una persona se revela mejor en las acciones que en las palabras.”No se
podría dudar que siguiendo estas directrices se acogiera la vieja expresión de
que “El buey solo, bien se lame”.
Oyendo relatos y noticias del extraño modo de vida del
sabio, y habiendo escuchado suficientes historias para juzgarlo como un hombre
preclaro, el rey de Corinto lo invitó a la corte, lleno de curiosidad e interés.
Al principio, Diógenes no aceptó la invitación, pero después de unos meses, y a
insistencia de Corinto, consintió en hacer la visita, extrañado él mismo acerca
del motivo. Cuando llegó a la corte, el filósofo lucía famélico, teniendo que
sostenerse en un bastón de madera.
Diógenes fue recibido con gran ansiedad y admiración; los
corintians, enormemente interesados por todas aquellas anécdotas que se
contaban acerca de él; no sólo aquella en que se contaba que él vivía en
un barril, pero especialmente aquella en que se decía que él andaba en las
calles de Atenas con una linterna en el medio del día, según él “tratando de
hallar a un hombre honesto”.
Cuando el rey de Corinto lo interrogó delante de una gran
muchedumbre, entre otras cosas le preguntó: “Diógenes,¿qué es lo mejor que
existe en el mundo?,a lo que Diógenes sin perder un minuto contestó que era “la
lengua” Explicando al público y a los numerosos cortesanos, que estaban
sorprendidos, por no comprender la respuesta, que “la lengua articulaba las
palabras con las que los humanos nos comunicamos ayudando a la gente a vivir
colectivamente, entendiéndose uno con otro; que al ayudarnos a articular esas
palabras, también nos ayudaba a enseñárselas a los niños.
Explicó Diógenes que la lengua ayudaba a deglutir los
alimentos y a prepararlos para la digestión a través del paladar; que la
lengua jugaba un importante papel en la limpieza de la cavidad bucal, y en el
mantenimiento de una buena dentadura; que una lengua bien hablada podía
identificar a un caballero, y que el uso de la lengua era capaz de dar a
conocer la benevolencia o la nobleza de una persona. El rey de Corinto quedó
muy impresionado por la agudeza de Diógenes, aumentando la admiración de la
población por el famoso sabio.
Habiendo quedado tan conturbado con la personalidad de gran
pensador, después de varias semanas, y aprovechando que se decía que todavía él
andaba por los alrededores, se le preparó otra visita a la corte, esta vez con
una multitud más nutrida. Enfrentando otra vez a Diógenes, el rey
cuidadosamente le preguntó que qué era lo peor que había en el mundo, a lo que
Diógenes contestó otra vez que era “la lengua”. Ahora sí que todos los
presentes se miraron atónitos, sin comprender el significado de la paradoja.
Dijo Diógenes, tratando de explicar el enigma, que la
lengua es el origen de todas las malas chismorretas; que por causa de ella se
recurre a la violencia; que una lengua viperina puede empezar una guerra; que
las palabras sucias y ofensivas tienen su origen a través del uso de la lengua;
que una mala lengua trae caos y mal entendido en la comunidad, provocando
desunión y disconformidad en el pueblo; que las palabras más amargas y dañinas
tienen su origen en una mala lengua; que una lengua podrida puede envenenar una
región entera; que por medio de la lengua se puede conocer la malevolencia de
la gente; y que cuando no hay control de la lengua, sólo malas
situaciones devienen.
En el país de Méjico, ese que hoy es totalmente controlado
por las compañías multinacionales y sus maliciosas actividades mercantiles,
hubo este líder llamado Miguel Hidalgo, que dijo que “La lengua guarda el
pescuezo.” Las palabras que produce la lengua traducen tanto las emociones
humanas, que no es poco común oír algunas gentes refiriéndose a “palabras
bonitas”, ”palabras melodiosas”, “palabras esperanzadoras” y ”palabras de
apoyo”, que suenan al oído dulces como el melao. Lo mismo que no es raro
escuchar algunas veces aquello de “palabras amenazadoras”, ”palabras
soberbias”, “palabras abusivas” y “palabras arrogantes”.Se podrían catalogar de
“agrias como el limón.”Pero una de las más interesantes es aquella que habla de
“no tener pelos en la lengua.”
Vamos a ver: Si en la Republica Dominicana
se iniciara una campaña genuinamente popular con el fin de recoger todas las
armas de fuego de la totalidad del territorio nacional, porque esos mortíferos
artefactos están transformando nuestra sociedad y destruyendo nuestro
nacionalismo, habrían personas que podrían hablar de “palabras ridículas” y de
que “porqué será que las gentes meten la lengua en todo.” Estas palabras
sonarían “amargas” para los traficantes internacionales, que siempre andan
buscando puntos de discordias para ellos hacerse con la gran tajada, sacando
tremendos beneficios monetarios; en este caso, con el mortal negocio de
los armamentos.
Se ha dicho que esta violencia y crímenes horrendos son
planificados para mantener el país apartado de una vida pacífica y productiva;
para hacer que las gentes empiecen a mirarse con recelo y temor recíprocamente;
creando sospecha y limitando la asociación, la comunicación, el compañerismo, la
amistad, la confianza mutua. Así ellos convierten a la sociedad dominicana en
un lugar violento y montaraz, habitado por salvajes; donde no hay respeto y
donde cada quien que planifica construir una vivienda, lo primero que piensa es
en la valla, la verja, la retranca, la empalizada, para vivir separados y
mirarse con odio y recelo.
Algunos agregan que ya este tipo de “experimento” se ha
practicado en otras naciones y territorios, para acabar con
cualquier intento de avance o de protestas. Así se logra mantener a la población
en constante zozobra, sin tranquilidad para leer, descansar, estudiar o
disfrutar sus familias. Los crímenes, secuestros, violaciones, asaltos, matanzas
se hacen cosa común, quehacer cotidiano, y la sociedad se insensibiliza; la
obligan a perder hasta la camaradería animal. En la presente Era, en vez de
vivir separados, las gentes avanzan viviendo juntos, comunicándose, tratándose
y ayudándose. De aquí el nombre de “sociedad,”o comunidad.
Se sospecha que todos estos males son el producto de los
manejos de los amos extranjeros que dominan nuestro país; y de los señores
burgueses que, aislados de la población viven en sus hermosas embarcaciones, lujosos
hoteles y villas esplendorosas; disfrutando el producto de sus negocios
sucios, el “maravilloso” tráfico de las drogas, el tráfico de prostitutas y la
venta de armas. No les importa que la calidad de vida de la población decaiga y
decline, pues ellos “sólo tratan de tomar ventajas de las “facilidades”
que les brinda la llamada “apertura democrática” y la “libertad de
negocios” de “su” Estado.
Los dominicanos siempre hemos tenido que vivir con las
penurias y angustias que nos han provocado los tradicionales demonios, que
amasan enormes fortunas vendiendo el alcohol y el tabaco, causando accidentes, incendios,
cancer y enfermedades respiratorias a la población. Esos caballos han corrido
sin control en sus propios hipódromos de lujo. Pero cuando los sórdidos
oligarcas suman a esos, los otros diabólicos caballos desbocados, parecería
demasiado, para que no se diga algo; para verlos destruyendo el país e
ignorarlo. No importa que la denuncia les produzca a esas bestias “el amargor
de la retama”
De una forma alevosa, los malvados han provocado una
situación de orfandad en la población, que se ha percatado de que no tiene
“dolientes”; que no encuentra a quién recurrir, porque hasta los hipócritas les
han dado la espalda. Los hipócritas no tienen tiempo para el humilde, porque
dedican el tiempo a rendir pleitesía a los millonarios corruptos y a los
obispos tenebrosos y mezquinos. Esos hipócritas funcionarios, que plagueaban
para “subir”, deciden que es más beneficioso y conveniente esconder la lengua;
adherirse como garrapatas al sistema opresor.
Jamás serán lo suficientemente “agrias o amargas” las
palabras con que se catalogue a esos tunantes y bribones, porque son parte del
tinglado corrupto y oscuro impuesto en nuestro país; son cómplices de lo que
está aconteciendo; se dejan comprar por los indignos intereses de los
poderosos. Este grupo de sanguijuelas es mucho más dañino que ellos, porque
canallamente venden la patria, mientras chupan como chinches la poca sangre que
le queda al pobre. Emolumentos, pícaros, emolumentos.
Hubo esta mata de guama que creció cercana a una mata de
guásima, a orillas de un pequeño riachuelo. Un día la mata de guama preguntaba
a su vecina:”vecina, pero.. ¿Cómo es eso, que las frutas suyas son todas de
color negro”? A lo que la mata de guásima contestaba: Y las suyas vecina,¿de
qué color son? Replicando la planta de guama: las mías son verdes, como el
color del dinero. Entonces la mata de guásima le dijo: “pero, vecina lo
importante no es el color, lo que importa es que cada quien se pueda
reproducir, para propagar su especie”. Un petíguere que iba pasando y oyó la
conversación, dijo: “pero qué lengua tan sabia, la de esa mata de guásima.”
Parece que esos oficialistas no quieren comprender que al
compararse a los ricos explotadores, que controlan el país con la
protección imperialista, ellos ayudan a destruir nuestra idiosincrasia,
nuestra sencillez; lo que somos. Segregan nuestras vidas y nos convierten en
extraños, viviendo en el mismo patio. Inventando su violencia pretenden
encubrir el tema central, para que la población no hable del hambre, del
desempleo, de la miseria, del engaño económico y político, El país se siente
impotente ante el empujón punzante de los que ostentan el poder. Estos
vagabundos se sienten confortables cuando se sientan en confort al lado de los
oligarcas, los latifundistas y procónsules fuereños.
Qué diferente sería si las mortíferas armas estuvieran
enfiladas hacia los orondos poderosos que allá pululan tramposos. Hasta los
tétricos demoníacos vampiros eclesiásticos “pegarían el grito al cielo”, para
que sean recogidos sin dilate y de inmediato “los peligrosos artefactos”; pero
como quien está sufriendo el tremendo y despiadado ventarrón ensangrentado es
la población sencilla, humilde y desesperada, a nadie le quita el sueño.”Que se
maten esos brutos,” expresan las despreciables sabandijas oficiales;”Ese no es
nuestro problema. Nuestra tarea principal es darle la protección al que está
acomodado, al que posee los ingenios y los grandes latifundios, garbosos
industriales y barrigudos banqueros.”
Como parte del programa del mismo melodrama es penosamente
ver cómo los malasos, de manera solapada, inventan actos traviesos como ese de
celebrar la Graduación
de los jóvenes de la escuela en el local de una iglesia, como se hacía en los
tiempos de la Edad Media.
¿Pero, de quién fue la idea? Quién es que vive en un coco, y quiere que el otro
viva? Muy atrasado ha de ser para comparar muchachos graduándose en las
ciencias y la tecnología avanzada, con aquellos arcaicos tiempos feudales. Traidoramente
“aparentan” que quieren “echar los muchachos a volar, pero primero les cortan
las alas, para asegurarse de que no vuelen muy lejos.” Infames!
También aquí debe mencionarse aquel vergonzoso caso de la Asamblea General
de las Naciones Unidas, donde se dejaron meter miedo del dragón que tira fuego,
y no tuvieron la valentía y la delicadeza de votar en favor del sufrido pueblo
Palestino, sabiendo que esa es su ciudad Capital, porque a ellos les pertenece.
Ese es su territorio. Esa es su tierra ancestral, que les tratan de robar. Lo
que hicieron esas gentes que dirigen el país con ese gesto bochornoso fue una
vergüenza y una humillación.
Esos tristes gobernantes se arrodillaron ante la embajada
de los que dominan el país. Se dejaron amedrentar. No les importó el honor del
país dominicano. Se vendieron por una zurrapa. Qué indignidad tan repugnante.
Ahora los están invitando a una fiesta con comilona, para pagarles por su
acción en el voto de las Naciones Unidas. Pero los pobres niños palestinos no
tienen con qué comer, porque los obligan a vivir en un horrendo campo de
concentración, en su propia tierra.
Los dirigentes dominicanos quedaron de feos y grotescos en
las Naciones Unidas, porque la gran mayoría de las naciones respondieron a la
cordura, a la razón y le dijeron no a la arrogancia, a la soberbia y al deseo
de robar y rapiñar.128 países del planeta dijeron: “Esa es la capital
palestina” Y así será. No importa lo que digan los decadentes maleantes. Lo
penoso es que, al tiempo que ellos se venden por porquería, como unos mendigos,
también les quitan el lustre a nuestro país y nos ponen en el ridículo.¿Pero es
que ellos no investigan, para saber que esos zionistas son los principales
traficantes de armas en el mundo? O no se enteran o no se dan por enterados. Si
no lo saben, son unos burros. Si “no lo quieren saber,”son unos puercos.
Los malandros y tunantes le meten al país las creencias
religiosas, les meten el tráfico de drogas y les meten el tráfico de armas. Y
se acabó Bayajá. Estaba recordando una expresión que se escuchaba allá en los
años 60’s70’s y 80’s, y que decía que: “Si Juan Bosch no hubiera existido,
Balaguer y los Yanquis lo hubieran inventado” ¿Por qué sería que decían eso?
Como dice aquel cuento chino: “Después de tanto alboroto, el monte parió un
ratón.”
