Por Parmenio Paulino Nuesi.- Conozco la trayectoria de un individuo que ha pasado gran parte de su vida haciéndoles zancadillas a los incautos, burlándose de sus debilidades, de sus necesidades, de su ignorancia.
Su capacidad de trabajo y la habilidad persuasiva lo han convertido en un gran negociante, sus empresas surgieron casi de la nada y lograron prosperar con rapidez durante los últimos años, sus cuentas bancarias nacionales y extranjeras han crecido vertiginosamente y han acumulado grandes recursos.-
Todavía no se le puede calificar de anciano, pero lo parece, esta cadavérico y se mantiene alejado de la sociedad, pues raras veces sale a lugares públicos.-
| Parmenio Paulino |
Ha procreado varios hijos, pero no ha tenido tiempo suficiente para educarlos y formarlos dentro del seno familiar, a pesar de haberles pagado los mejores colegios del país y del extranjero. Hoy algunos de estos denotan su ambición y descaro, pues, cada día esperan de su partida natural para disfrutar libremente de la fortuna.-
Este individuo nunca creyó en la inversión con terceros, no confiaba en las sociedades comerciales compartidas.-
Uno de sus parientes más cercanos poseyó una gran riqueza y la perdió poco a poco por las obras realizadas en favor de terceros y la inclinación tardía a las actividades políticas, allá en la época del presidente Horacio Vásquez.-
Hoy parece ser como si la historia de mi personaje se repitiera, pero de forma invertida, ya que su pariente era muy generoso y respetuoso de las opiniones emitidas por sus subalternos y esto le llego a ganar el afecto, el respeto y el cuidado de estos hasta el último día de su vida.
Sin embargo al protagonista de mi relato hoy le falta la solidaridad, el aprecio y el respeto de quienes fueron sus mas cercanos colaboradores, sin dudas, creo que está recogiendo de su siembra la tempestad.-
Recuerdo que en sus tiempos de bonanzas el protagonista de mi relato no perdió un minuto de su vida en degradar a sus amigos, a sus familiares y a sus colaboradores mas cercanos, a quienes calificaba de ignorantes e ineficientes de manera publica, solo porque no les rendían culto a sus opiniones y caprichos.-
Definitivamente, sus esfuerzos y fortuna de toda una vida están condenadas al fracaso ya que caerán en manos incautas, no preparadas para apreciar el valor y el fruto del trabajo.-
No hay dudas de que cuando envejecemos recogemos los frutos sembrados!
