lunes, 4 de agosto de 2014

Amamantar beneficia a muchos niveles, pero sus ventajas centrales recaen sobre la salud materna e infantil

Dar de mamar a la cría es un acto primigenio que todo animal mamífero realiza de forma natural y sin esfuerzo. ¿Entonces por qué tantas trabas en el ser humano para dar el pecho cuando se ha demostrado científicamente que es lo mejor tanto para la madre como para el niño o niña?
“No creo que sea que las madres no quieren lactar”, dice Clavel Sánchez, coordinadora de la Comisión Nacional de Lactancia Materna del Ministerio de Salud Pública.
“Yo estoy segura de que toda madre quiere lo mejor para su bebé, lo que necesitan es información y apoyo para decidir hacerlo y para hacerlo bien”, añade la médico salubrista.
Aunque amamantar beneficia a muchos niveles, sus ventajas centrales recaen sobre la salud materna e infantil. Un acto tan simple como poner al niño al pecho durante las primeras horas del nacimiento y permitirle contacto piel con piel con su madre evita posibles complicaciones de salud en ambos y garantiza, a futuro, un ser humano más sano.
“La lactancia materna es lo normal, es la alimentación natural del bebé, pero seguimos encontrando muchos obstáculos para que se dé, por eso tenemos que insistir hasta que el bebé reciba lo que merece”, dice Yanet Olivares, certificada en Lactancia Materna, líder y consultora de la Liga de la Leche en República Dominicana.
Lamentablemente, según datos de la Comisión Nacional de Lactancia, en República Dominicana 83% de las madres prefiere dar un biberón a su hijo o hija, aun cuando “el biberón es vehículo de contaminación fecal, trae muchas consecuencias negativas para la salud e interfiere con la alimentación natural”