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| Luís Sánchez Espinal |
En
la tierra de Duarte, la
Chikungunya tiene diferentes patologías o manifestaciones,
fuera del campo médico o anatómico, como son los campos de la política, de la
justicia, de los servicios (en especial el energético), medio ambiente,
delincuencia, y otros males que afectan a nuestro país.
Lo
que el gobierno dominicano tenía que hacer estrictamente, era aplicar lo que
establece el dispositivo de la
Sentencia del TC 169/13, pero el gobierno, por evitar otras
complicaciones, ha accedido a tomar otras providencias dulcificantes, pero que
para nosotros son urticantes porque no hay que plegarse al capricho de los que
no le duele nuestra patria.
En
este mismo tenor, el Señor Presidente Danilo Medina, en un gesto de alta
política, pero al mismo tiempo un gesto de unidad patriótica y dominicanicista,
e inaugurando un nuevo estilo de gobernar, visitó el liderazgo político para
escuchar su opinión, antes de someter al Congreso Nacional, el proyecto de Ley
de Naturalización a una parte de la diáspora haitiana.
Como
la naturalización de una o varias personas, no es otra cosa que otorgarles la
nacionalidad indirecta, no originaria; nuestro Presidente tomó esa medida
política preventiva, porque en caso que la Ley de Naturalización desate una pandemia de
críticas y de costo político, el Licenciado Danilo Medina no quería salir
infectado políticamente él sólo sino que salieran “embarrados” también, los
otros dirigentes políticos, con la Chikungunya que trae aparejado, el proyecto de
Ley de Naturalización, en el orden político.
Manos
a la obra, Presidente. Que el proyecto de Ley de Naturalización, contenga parte
de los ingredientes que Usted le hizo saborear al entrometido Monsalve, en la
reunión del CELAC, en Cuba.
¡Ah!
Al final, una pizca de sal a este trabajo.
¿Qué
moraleja saca Usted al orden de visitas del Presidente Medina a los dirigentes
del PRD? ¿Qué será en cumplimiento de aquella Sentencia bíblica que reza, los
últimos serán los primeros? Saque Usted sus conclusiones.
