sábado, 29 de junio de 2019

Mientras a unos les falta a otros les sobra


Por José Manuel de La Cruz Vélez

Que se reitere la creencia, que se clame a los cielos, que nos arrodillemos ante Dios para volver a ver el gemido de la población tanto de Villa Isabela como de Luperón, rogándole a las ánimas, a las ánimas benditas para que envíen agua del cielo y el pueblo la vea como bendecida.

Con dos años de sequía la agricultura se restringe, se agota la ganadería, no has pasto, no hay agua y el grito de la población continúa. Esto será un castigo, esto será una maldición, quiera Dios que el egoísmo se aparte y que en nosotros pueda nacer el perdón.

Se han descobijado los bosques, también las montañas, como los ríos, ninguno son míos, pero sus resultados a todos extraña, llueve en Guananico, en El Mamey y a lo largo de la cordillera, Luperón y Villa Isabela esperando lluvias en tiempo hábil que es su era, sin embargo con el desorden  de la flora se ha perdido la historia.

Nos asombramos al ver como se derraman las lluvias y en Romerico se paraliza y no llega al territorio de Villa Isabela, los ríos Unijica y Gualetico han bajado con sus crecidas y cuando ruedan varios kilómetros el agua se consume y no llegan los ríos al mar como era de costumbre. Parece como si fuera una gran verdad de que estamos pagando las violaciones que se han cometido en contra de la naturaleza para acudir diciendo que todo es obra de la casualidad.

No hay agua en los ríos, arroyos, lagunas y tampoco en los pozos tubulares con excepción de algunas partes.

Esto obliga a que pensemos a hablar con el Presidente de La República para que las tuberías del agua que pasa por Guayacanes pasen también la Sierra y halla agua desde Tiburcio hasta La Escalereta y otras zonas de Luperón, de no ser así que el Gobierno nos prepare ciertos reservorios para almacenar agua. Otra solución es la Presa de Caonao, proyecto de la Era de Trujillo teniendo la fortaleza de irrigar 81 mil tareas de tierras, además abastecer la región de agua potable y la última terna es que nos preparemos hasta pidiendo limosna para desalinizar el agua de mar sea por la zona del Marigote o en lo que se conoce como el Tapión, por tanto démonos cuenta la agricultura, la ganadería, la contaminación atmosférica, la alta temperatura y la escasez del agua son productos de un desorden ecológico, gracias amigo lector.