Santo Domingo.-La decisión del gobierno del presidente Medina de
dar asilo en la República Dominicana al traficante internacional de drogas
cubano, Willie Falcón, condenado en Estados Unidos a 20 años de prisión, los
cuales estaban ya cumplidos, es difícil de entender.
Sería uno de los enigmas de la política internacional, porque aunque a la
institución que han puesto a dar la cara es a la Dirección Nacional de
Investigaciones, DNI, ese tema tuvo que pasar por los altos mandos de Estados
Unidos, de RD y quizás también de Cuba.
Estados Unidos buscaba deshacerse de Falcón y no quería dejarlo en su
territorio no siendo ciudadano del país. No lo podía mandar a Cuba porque
habría sido juzgado por organizar un complot para matar al expresidente Castro,
y otras intentonas fallidas.
Se dice que el narcotraficante, uno de los de mayor arraigo en el mundo de
las drogas de la región, abarcando Estados Unidos y otros países de Sudamérica
y Europa, pidió a sus abogados gestionar que la RD lo aceptara, cosa que
se hizo de manera irregular.
También ha corrido el rumor de que el narcotraficante Falcón tiene una hija
de nacionalidad dominicana que vive aquí. Ello reforzaría la idea de que
gestionaran mandarlo al territorio dominicano y no a otro país de
Centroamérica.
El recién llegado era conocido en el bajo mundo de las drogas como “el
vaquero de la cocaína”, señalado en un trabajo sobre el tema ayer, como una
leyenda de la agrupación criminal que se movió en el mundo del narcotráfico en
los años 70,80 y 90.