lunes, 4 de agosto de 2014

“El que Ama la Sabiduría Ama la Vida” (Ecl 4,12)

Por Lucas Núñez Bobadilla.

Amadísimos hermanos en Cristo:

Con alegría y gozo estamos acercándonos una vez más a ustedes; les saludamos y pedimos de nuestro Señor que en su infinito amor les guardes, proteja y acompañe a cada familia y a cada persona en particular.

En este mes se nos propone el valor de “El Estudio” queremos motivar a que valoremos los estudios, que dediquemos el tiempo necesario y suficiente para prepararnos. En la medida en que nos preparemos podemos servir más y mejor a los demás, a la sociedad, a la iglesia.

Estudiar nos abre la posibilidad de estar en condición de asumir responsabilidades que requieran unas mayores exigencias y que podamos ser más y mejores servidores con mayor eficacia.

Queremos motivar a las personas que han interrumpido sus estudios a que vuelvan a estudiar, a que aprovechen el tiempo, ya que, el mismo pasa y si lo malgastamos, el tiempo luego no malgasta a nosotros.


De igual manera exhortamos al estudio de la palabra de Dios, ya que, la misma tiene el contenido de la Salvación, nos ilumina, nos Orienta, nos propone las exigencias para que conduzcamos nuestra vida por los senderos correctos.

“El que Ama la Sabiduría Ama la Vida” el eclesiástico nos habla de este don que tenemos que cultivar y ponerlo al servicio de los demás. La sabiduría nos lleva a hacer elecciones correctas, a tener actuaciones iluminadas que ayudan a valorar, querer, cuidar, defender la vida como el mayor y mejor don que Dios nos regala.

Estudiar no tiene edad solo se necesita disposición, ánimo, entrega, sacrificio, que luego da unos frutos que se traducen en alegría, satisfacción y paz por haber hecho lo que se tenía que hacer.


Que los estudios abran horizontes a quienes se esfuercen y podamos hacer buenos aportes para el desarrollo y crecimiento de la sociedad.