Amadísimos hermanos en Cristo:
Con alegría y gozo estamos acercándonos una vez más a
ustedes; les saludamos y pedimos de nuestro Señor que en su infinito amor les
guardes, proteja y acompañe a cada familia y a cada persona en particular.
En este mes se nos propone el valor de “El Estudio” queremos
motivar a que valoremos los estudios, que dediquemos el tiempo necesario y
suficiente para prepararnos. En la medida en que nos preparemos podemos servir
más y mejor a los demás, a la sociedad, a la iglesia.
Estudiar nos abre la posibilidad de estar en condición de
asumir responsabilidades que requieran unas mayores exigencias y que podamos
ser más y mejores servidores con mayor eficacia.
Queremos motivar a las personas que han interrumpido sus
estudios a que vuelvan a estudiar, a que aprovechen el tiempo, ya que, el mismo
pasa y si lo malgastamos, el tiempo luego no malgasta a nosotros.
De igual manera exhortamos al estudio de la palabra de Dios,
ya que, la misma tiene el contenido de la Salvación , nos ilumina, nos Orienta, nos propone
las exigencias para que conduzcamos nuestra vida por los senderos correctos.
“El que Ama la Sabiduría Ama la Vida ” el eclesiástico nos habla de este don que
tenemos que cultivar y ponerlo al servicio de los demás. La sabiduría nos lleva
a hacer elecciones correctas, a tener actuaciones iluminadas que ayudan a
valorar, querer, cuidar, defender la vida como el mayor y mejor don que Dios
nos regala.
Estudiar no tiene edad solo se necesita disposición, ánimo,
entrega, sacrificio, que luego da unos frutos que se traducen en alegría,
satisfacción y paz por haber hecho lo que se tenía que hacer.
Que los estudios abran horizontes a quienes se esfuercen y
podamos hacer buenos aportes para el desarrollo y crecimiento de la sociedad.