Por Silvano Pimentel.- Hoy, 17 de marzo, se cumplen 51 años del asesinato del periodista Orlando Martínez, ocurrido en 1975 en la avenida José Contreras, frente a la UASD. Fue vilmente ejecutado en un contexto marcado por la represión política, atribuida en su momento a las llamadas fuerzas “incontrolables”. Sin embargo, para amplios sectores de la sociedad, su muerte estuvo directamente vinculada a su ejercicio periodístico crítico.
Orlando Martínez había publicado el artículo “¿Por qué no, Dr. Balaguer?”, en su columna Microscopio, desde donde cuestionaba al entonces presidente Joaquín Balaguer e incluso le instaba a abandonar el país junto a su entorno. Su pluma firme y sin concesiones lo convirtió en una voz incómoda para el poder.
Tras el perpetuar el crimen, las autoridades del gobierno de turno intentaron desviar la atención señalando a Cheche Luna y a Diomedes Mercedes—fallecidos—dirigentes del PLD, ambos vinculados a la seguridad personal de Juan Bosch. Fueron detenidos, pero posteriormente liberados sin que se les formularan cargos, en medio de un proceso que dejó más dudas que respuestas. Una jugada política del gobierno para ocultar los verdaderos culpables.
En una conversación personal sostenida años después por quien escribe con Diomedes Mercedes (EPD), quien militó en el PCD y luego pasó al PLD, este aseguró que durante su detención nunca fue interrogado, lo que, a su juicio, evidenciaba que todo se trató de un montaje sin sustento.
Orlando Martínez fue víctima de la intolerancia política de una época oscura. Aunque con los años algunos de los autores materiales fueron condenados, persiste la percepción de que los responsables intelectuales nunca enfrentaron plenamente la justicia.
A 51 años después de su asesinato sigue siendo una herida abierta en la memoria democrática del país. Muchos aún esperan que la justicia, si no terrenal, al menos divina, alcance a quienes ordenaron silenciar su voz.