Tras darse cuenta de
cómo su esposa, la hermosa Mencía, había sido violada y maltratada; mirando
como su entera raza estaba siendo diezmada, sometida a los tormentos más
crueles por los perversos hombres que se llamaban cristianos y que fungían una
cruz como estandarte; viendo que esos mismos hombres usaban los feroces perros
llamados Alanos para que no sólo mordieran a los taínos, sino para que les
sacaran las tripas y sus entrañas; y al convencerse de que aquellos extraños
que habían llegado en tres barcos eran verdaderos inhumanos depravados,
pregoneros de la destrucción y la barbarie que había caído sobre la isla como
una plaga infernal; el joven Guarocuya se las arregló para hacerse seguir
por muchos de los pocos que todavía habían sobrevivido el holocausto,
y se internó con ellos en las serranías y las alturas del Bahoruco.
Se levantaron, se
adentraron y se fortificaron allí, no únicamente para enfrentarse al
intruso con las inferiores armas que poseían, sino principalmente porque ya no
soportaban más; para huir asqueados de las infamias y atrocidades nunca antes
vistas u oídas en los contornos de aquellas prístinas tierras, paraíso en que
una vez se había vivido en paz. Pero no importó cuán alto en la montaña se
fuera el Taíno, pues el canalla invasor lo persiguió hasta allá arriba y,
aunque mañosamente, después de años informara de la firma de un llamado
“Tratado de Paz”; ya era muy tarde, los desalmados carniceros habían
exterminado la cobriza raza.
No que el malazo
lograría tanto con la macabra empresa. No poseía la isla reservas de petróleo,
como tampoco minas de oro o de diamantes para explotar, y enriquecer
las monarquías, y saciar los apetitos comerciales de una Clase
Social que, habiendo recientemente nacido, ya empezaba a
enseñar sus zarpas, y a apropiarse de las riquezas del planeta para
ponerlas en manos de unos pocos. Pero sí lograron establecer el territorio
como avanzada para, como un pulpo de 8 sifones, sifonear todas las riquezas de Latino américa; y de esa manera atiborrar las arcas de los reyes europeos, que
veían hacerse realidad sus acariciados sueños y ambiciosas expectativas, no
importando que ello fuera sobre la sangre, el grito doloroso y el
lastimoso llanto de incalculables millones de humanos.
Se podría a apostar
“Escudo a Moriqueta” que si se hiciera una encuesta seria e imparcial en la
población, por medio de la cual se le solicite su opinión en favor de
Enriquillo o sus Atormentadores, el indio se les iría muy por encima, ganándose
la simpatía de la mayoría de las gentes encuestadas. Y ello sería no sólo
porque las personas naturalmente sientan un especial interés y querencia por el
que está en desventaja, sino porque la gente admira la Hidalguía y la
Honestidad. Indiscutiblemente que Enriquillo demostró tener más Hidalguía
que los llamados “Hidalgos”, quienes fueron en su amplia mayoría, una partida
de hienas voraces, ladrones, violadores y criminales, capaces de cometer los
más aborrecibles actos de crueldad para obtener ventajas, e implantar creencias
religiosas que les permitieran apropiarse de lo ajeno.
El Mar Caribe es
una área del Océano Atlántico que, además de cubrir diversas islas también
cuenta con la parte norte de Suramérica. El que se le llamara “Caribe” tiene
que ver con los aborígenes o nativos habitantes de aquella región, los temidos
y aguerridos Caribes. Según reportes de los cronistas de aquella época, y
que han sido avalados por los Estudiosos, estos fueron los más valerosos y
violentos “indios” con que los “Conquistadores” tuvieron que enfrentarse, en su
empresa de dominar estos territorios y establecer sus influencias; incluso
superando por su fiereza a los altivos Araucanos.
Debido a la mezcla de
los tres principales grupos que contribuyeron a formación de las
características étnicas de los Latinoamericanos, la Original o “indígena”,
que vivía y pertenecía en estas tierras; la Española, que fueron los que
llegaron, trayendo la violencia externa y las creencias religiosas que siempre
la acompañan; y la Africana, que no “llegaron”, los africanos, pero que los trajeron
a la fuerza, en contra de su voluntad, obligados y encadenados; naturalmente
esas características y rasgos se acentúan y se manifiestan de forma distinta en
cada uno de los países que forman estas partes del mundo. De
aquí procede que cada una de las naciones de América Latina luzcamos como
lucimos y seamos como somos.
Cada uno de los
Pueblos del mundo tienen sus propias historias que contar y, como tal, cantan
al mundo con orgullo las proezas de los líderes que lucharon, emanciparon, independizaron
y crearon el específico territorio político donde ellos se asientan. Empezando
con Haití, que fuera el primer país de nuestra zona en lograr su Independencia
en el año 1804,el Siglo XIX fue significativamente tumultuoso, con casi
todas las naciones levantándose contra el dominio del pulpo europeo, logrando
en cierto modo liberarse de su rapiña, pero no de su maligna, hipócrita, racista
y religiosa influencia, que impone el Poder del Blanco, y que nos promueve como
“Poca Cosa”.
Ha sido casi una
costumbre, y una admirable cualidad entre nosotros el que los Latino Americanos
somos vehementes patriotas, poniendo nuestros países antes que nada, no importa
donde uno viva. Esta ha sido una característica que se formó desde
aquellos tiempos convulsos, y se ha ido renovando y renovando de generaciones
en generaciones. A uno le hierve la sangre cuando escucha su Himno o mira su
Bandera, o cuando se mencionan las épicas de nuestros héroes y próceres;
de cómo ellos ofrendaron su sangre y sus vidas por nuestra liberación y nuestra
libertad.
Por supuesto que
nadie debía esperar que aquella admirable manera de proceder del Latino se haya
mantenido incólume, como algo que se escribiera con tinta imborrable, o en una
piedra inmutable, que no haya podido ser mellada y agrietada por los vientos
del tiempo; pues los tiempos han cambiado y así ha cambiado el proceder
del humano, y su forma de pensar también. La Sociedad Humana ha sido objeto de
un asalto en sus más profundos estratos de sostén. Y las conductas que ayer
fueron vistas como deshonrosas y vergonzosas, hoy son incluso objeto de
aplausos y aceptación, aunque su base sea superficial y meteórica.
Hasta cierto punto, los
anti-héroes de hoy abogan y exigen tener el mismo reconocimiento y respeto que
se les dispensara a los que realmente se lo ganaron por medio del altruismo,
dedicación, entrega y sacrificio; palabras que se han ido borrando del léxico
cotidiano, dejando un sentido de orfandad en la población humana. Disfrutando
esos anti-héroes las asqueantes oportunidades que les generan las supra
estructuras impuestas por el Sistema que domina gran parte del
mundo. Ellos viven confortables nadando de aquí para allá en el
turbio y descompuesto lago que el propio Sistema les propicia.
Siendo esto así, ya
no causa tanta sorpresa cuando aparezca alguna persona que fuera capaz de
llamar a que se invada, se vulnere y se maltrate su propio país. Pero
a pesar de ello, este acto como que no nos pasa por la garganta y se ve en
nuestras tierras como un gesto degenerado y abyecto. Muchos dicen que esto es
ser Vende Patria y que ese tipo de personas debían de ser aniquilados por
traicioneros, y por haberse vendido al enemigo, poniendo en peligro la
integridad territorial y la nacionalidad.
Cuando los mendigos y
pedidones comprados por el Hegemón con las migajas que les arroja como a
cualquier perro realengo llaman al Clarín de la Guerra para complacer a su
patrón, ellos al mismo tiempo muestran sus sedientos anhelos para
que se derrame sangre ajena, que es “la única sangre que no duele”. Pero
ahora ha sucedido que todos los “angelitos” que escriben y predican al servicio
del Imperio, han llegado a un Callejón sin salidas, y a un punto que los
desenmascara. Primero, porque los países del área, incluyendo Venezuela,
han exclamado: NO QUEREMOS GUERRA!
Segundo, porque ellos
debían saber que Venezuela no es un “Chivito harto de Jobos” con quien el Jactancioso
Bandolero que destruye países se las va a hallar tan fácil como para ir
a “coger los mangos bajitos”. El país tiene casi dos millones de
milicianos fuertemente armados y entrenados; posee los aviones rusos Sukhoi-30,
cuenta con modernas baterías antiaéreas Tierra-Aire para defender su espacio
contra cualquier “intromisión”. Entonces cuentan con la altamente experimentada
y patriótica Fuerza Armada Bolivariana, que son tan nacionalistas que hasta
Bolívar, San Martín y Sucre se reirían desde sus tumbas al mirar su patriotismo
y su entrega a la defensa de su pueblo.
Oh, antes de que se
olvide; resulta que el territorio que es hoy Venezuela era precisamente el que
ocuparon aquellos aguerridos indios, mencionados anteriormente, y que se
conocieron como “Caribes”. Se podría imaginar que quizás corre en la sangre, pero
los venezolanos han sido conocidos como la Cuna de los grandes precursores
revolucionarios que ha tenido Latinoamérica. Insistimos que el caso de
Venezuela nos concierne a todos los hispanos de aquí, pero también al mundo
entero, pues aquí está la respuesta a la inquietud entre lo que
quisiéramos ser y lo que nos obligan a ser. Es un campo de batalla donde se
está decidiendo la Paz, la dignidad y el respeto a la Soberanía en el
mundo.
A estas alturas del
juego, todo el mundo debía de estar claro de que lo que acontece en Venezuela
hoy, es el enfrentamiento, el pugilato entre dos mundos, el mundo que “no nos
quiere dejar” y el mundo que “no le permiten entrar”. Al final de la
confrontación los europeos van a tener que empezar a ensuciarse “sus manitos”, por
fin ganándose las habichuelas y haciendo alguna tarea productiva, dejando de
vivir del otro. Tal parece que los viejos días de “te engaño y te quito” están
llegando a su ocaso. Lo único que faltaría es que la sufrida África
se ponga los pantalones y les de dos patadas en el trasero y expulse a los
violadores misioneros cristianos de sus territorios; que alguien finalmente
grite: África para los africanos!!
De aquí que,
cuando el malandrín Jorge Ramos tiene que salir de Venezuela “con el rabito
entre las nalgas”, no es más que un “galletón” para todos los que quieren que
comiencen a sonar los Tambores de la Guerra en las pacíficas playas de América
Latina. Este es un individuo que ha hecho fortuna tratando de
venderles a las gentes que él es dizque “liberal”, pero siempre
halando para el lado de los que se oponen al progreso y el avance de nuestra
región. Un detestable sujeto que es parte de la jauría que
integran Univisión, Globovisión, Galavisión, Vómitovision,
Ralávision y todas las otras “Visiones” que el enemigo ha inventado para
confundir al mundo, y para propagar mentiras; pero que todas
juntas no valen “Ni un Peo de Cucú”.
