La tenencia de amigos
permite la sana convivencia en el devenir de todas las edades, donde cada
individuo vive la complacencia de disipación, compartiendo vida y experiencia
de unos y otros. Los amigos se ganan mediante el sigilo de palabras, valorando
los dones y virtudes existentes en cada persona sin importar el status social.
La ética moral que se
remonta a los pensamientos de los grandes filósofos y moralistas de la antigüedad
nos ha dejado un legado de verdades, razones, que se asumen como valores para
el bienestar de la vida.
Salomón, Rey de
Israel plantea en los Proverbios eclesiástico y Eclesiastés un manojo de
consejos para enseñar a los jóvenes cómo actuar ante Dios, los hombres y la
naturaleza.
Amigo es aquel o
aquella que siempre exhibe la verdad, el buen modo de actuar procurando siempre
cuidar con esmero la integridad física, emocional, espiritual sin llegar al
menosprecio como destrucción.
Si una buena amistad
tienes Tu, alaba a Dios, pues la amistad es un bien, ser amigo es hacer al
amigo todo el bien ¡Qué bueno es saber amar!
Padre e hijos “Amigos” Hermanos y hermanas “Amigos”
Compañeros de las empresas “Amigos”. Hasta el próximo número.
