La Injusticia Social tiene su origen
en el hogar, en la medida que el padre o la madre ignoran el derecho de los
hijos para disfrutar parte de la producción familiar.
Cada ser humano tiene derechos y deberes a disfrutar de los bienes o servicios que le tocan por derecho natural.
La injusticia se impone con actitudes de indiferencia de quien tiene en sus manos por proporcionar los servicios que a otros les tocan.
Cada ser humano tiene derechos y deberes a disfrutar de los bienes o servicios que le tocan por derecho natural.
La injusticia se impone con actitudes de indiferencia de quien tiene en sus manos por proporcionar los servicios que a otros les tocan.
Una de las transgresiones
de los mandamientos de Dios que más clama al cielo (Sant. 5,4) es la
apropiación indebida del beneficio que corresponde en justicia a los obreros.
Los beneficios de una empresa sea en el campo, sea en la industria o en el comercio y en los servicios públicos son el resultado de dos factores complementarios: el dinero o capital, que ponen unos, y el trabajo, que ponen otros, sea a nivel de directivos, técnicos o simples operarios manuales.
Los beneficios de una empresa sea en el campo, sea en la industria o en el comercio y en los servicios públicos son el resultado de dos factores complementarios: el dinero o capital, que ponen unos, y el trabajo, que ponen otros, sea a nivel de directivos, técnicos o simples operarios manuales.
Por eso se deben
repartirse equitativamente los beneficios, así como los perjuicios, entre
patronos y obreros, capital y trabajo, salvaguardando siempre la marcha de la
empresa y el bien común de la sociedad.
Contra los abusos en este campo laboral clamaron los profetas: ¡Ay del que edifica su casa con la injusticia sus salones, con la iniquidad haciendo trabajar a su prójimo sin pagarle, sin darle el salario de su trabajo!.
Contra los abusos en este campo laboral clamaron los profetas: ¡Ay del que edifica su casa con la injusticia sus salones, con la iniquidad haciendo trabajar a su prójimo sin pagarle, sin darle el salario de su trabajo!.
“Y ustedes los
ricos, llorad a gritos por las desventuras que le van a sobrevenir, vuestras
riquezas están podridas; vuestros vestidos consumidos por las polillas; vuestro
oro y vuestra plata, carcomidas del hollín, y el hollín será testigo contra
vosotros y roerá vuestra carne como fuego”.
El jornal de los
obreros que han segado vuestros campos. La injusticia se impone por niveles:
personal, familiar, empresarial, nacional e internacional, olvidando la
regularización de la producción laboral.
Dijo Juan Pablo
Duarte: “Sed justo lo primero, si queréis ser felices”. Hasta el próximo número
