martes, 30 de octubre de 2018

Injusticia Social



Por el Lic. Eddy Arias Gómez

La Injusticia Social tiene su origen en el hogar, en la medida que el padre o la madre ignoran el derecho de los hijos para disfrutar parte de la producción familiar.

Cada ser humano tiene derechos y deberes a disfrutar de los bienes o servicios que le tocan por derecho natural.

La injusticia se impone con actitudes de indiferencia de quien tiene en sus manos por proporcionar los servicios que a otros les tocan.

Una de las transgresiones de los mandamientos de Dios que más clama al cielo (Sant. 5,4) es la apropiación indebida del beneficio que corresponde en justicia a los obreros.

Los beneficios de una empresa sea en el campo, sea en la industria o en el comercio y en los servicios públicos son el resultado de dos factores complementarios: el dinero o capital, que ponen unos, y el trabajo, que ponen otros, sea a nivel de directivos, técnicos o simples operarios manuales.


Por eso se deben repartirse equitativamente los beneficios, así como los perjuicios, entre patronos y obreros, capital y trabajo, salvaguardando siempre la marcha de la empresa y el bien común de la sociedad.

Contra los abusos en este campo laboral clamaron los profetas: ¡Ay del que edifica su casa con la injusticia sus salones, con la iniquidad haciendo trabajar a su prójimo sin pagarle, sin darle el salario de su trabajo!.

“Y ustedes los ricos, llorad a gritos por las desventuras que le van a sobrevenir, vuestras riquezas están podridas; vuestros vestidos consumidos por las polillas; vuestro oro y vuestra plata, carcomidas del hollín, y el hollín será testigo contra vosotros y roerá vuestra carne como fuego”.

El jornal de los obreros que han segado vuestros campos. La injusticia se impone por niveles: personal, familiar, empresarial, nacional e internacional, olvidando la regularización de la producción laboral.

Dijo Juan Pablo Duarte: “Sed justo lo primero, si queréis ser felices”. Hasta el próximo número