Martillando en la cuestión social, una de las principales
características que distinguen la mentalidad de los burgueses
capitalistas es que ellos roban o constantemente viven planeando como
escamotear. Si alguien lo prefiriera de una manera más “bonita,” los
capitalistas se mantienen cavilando cómo hacer dinero, no importan las
artimañas tramadas. Dinero seguro es dinero en el bolsillo. El humano, y las
necesidades humanas ya dejaron de ser lo fundamental y prioritario
para ellos. Llegó la época del negocio, cada día más voraz y rapaz.
No hay que profundizar mucho para encontrar que esto es otro
indudable indicador de cómo esa clase social se dirige hacia su destrucción, desde
que se erigió como rectora del mundo, divorciándose de los humanos.
Recuerden que aquel que cuenta con el poder económico, es quien ostenta el
poder político. Este insaciable apetito por el poder económico, la ha
desenmascarado y la ha dejado sin las facultades de camuflaje que le
habían permitido tratar de esconder sus corruptas conductas por tan largo.
Miren este ejemplo. Cuando, después de indecibles
sufrimientos de la población, un oficial gubernamental, por fin
accede a arreglar un específico camino, carretera o puente, lo primero que
viene a la mente del capitalista es cuánto le va a dejar el asunto, cuánto
dinero va para el bolsillo. Ese dinero empieza a llegar desde el principio, el
dinero que les da el que recibe la comisión de la obra; después sigue una
cadena de dádivas que rueda para arriba y para abajo en los escalones de la
corrupción.
Las gentes no saben esto, porque todo se hace a espalda de
ellos. Y para decir la verdad, a las gentes no les importan todas
esas suciezas y tejemanejes de los corruptos. Porque las gentes lo que
quisieran es que les resolvieran ese problema, ya que ellos están cansados, frustrados
de tantos hoyos, tantas grietas, tantas furnias, accidentes y preocupaciones. En
lo que los ladrones se organizan, se preparan, se liman las uñas y arreglan
su mundo, a los moradores del lugar sólo les queda sentarse
a esperar pacientemente.
Un día, por fin se ven aparecer unas maquinarias de construcción,
entre ellos unos tractores y una pala mecánica, uno o dos camiones y hasta un
“chipú.” Entonces la gente como que siente un poco de alegría y se le abren las
esperanzas. Pero sucede que los contratistas, que muchas veces ya
para este tiempo tienen el dinero en los bolsillos, comienzan a planificar
de cómo ellos hacen para que los materiales de construcción les salgan lo más
barato posible, al más bajo costo. No importa que el cascajo tenga lodo, y que
la arena sea de baja calidad, hasta ligada con caliche, acabando con los lechos
de los ríos, bajo la vista gorda de las autoridades de la localidad. Esas
autoridades ven todo esto como algo normal, porque el rico es el que manda. Esas
autoridades fueron creadas por el sistema para que se controle al
pobre, no al rico.
El plan es criminal, el plan es el usar un material de mala
calidad, que les asegure a ellos que esa carretera, puente o camino
se va a deteriorar, para que en seis meses o un año, esté en las mismas
condiciones, para volver al mismo proceso, comenzando otra vez con el mismo
círculo indigno. Mortificando la población para que se mantenga en zozobra. Ellos
saben que hay maneras de construir puentes, caminos, túneles y carreteras
duraderos, pero ellos nunca los harían. Los muy forajidos, que mantienen la
gente humilde y sencilla sufriendo y oyendo promesas que, bajo esos
capitalistas ricachones, nunca se cumplen.
Me parece que sería alrededor de los años 1968-1969 que
aquél barranco en la carretera desde El Mamey a Marmolejos se desplomó. Hubo
una avalancha de tierra que cubrió toda la vía, bloqueando el
paso de vehículos, burros y caballos, dejando la zona incomunicada por ese
lado. La gente de El Mamey le llamó “el turrumote” Esto trajo gran
conmoción entre las personas, personajes y personalidades de allá. Inmediatamente,
ni tontos ni perezosos, los vampiros propagaron que eso era un “castigo del
cielo” a los mameyeros, y, seguro como un tiro, ahí van los mameyeros
acongojados, rezando, con velas y velones, a hacer rosarios, con las rodillas
peladas para que les perdonaran los pecados; y misas, novenas y horas santas
por lo sucedido. Tal como acontecía en la Edad Media , las gentes dominadas por las
creencias sobrenaturales.
No hubo un humano que les explicara a esas pobres gentes que
eso sucedió porque Obras Públicas y la compañía norteamericana Conte y
Alasia se robaron la mayoría del dinero de la construcción de la carretera, y
debido a la mala calidad del trabajo, la erosión de la lluvia, los vientos y
los movimientos de las capas terrestres, era sólo cosa de tiempo para que el
fenómeno sucediera. Los habitantes de la región nuevamente sufriendo las
consecuencias. Los dueños de la compañía constructora se llevaron los millones,
mientras que los habitantes de El Mamey y Marmolejos cargaron con los
tropezones. Pagando los platos rotos que fue el otro que rompió. Siempre
lo mismo, siempre golpeados, sin misericordia, siempre engañados.
En aquellos tiempos se escuchaban raras versiones de que había
extrañas intenciones de algunos grupos de comerciantes e inconsecuentes
políticos de la ciudad de Puerto Plata, que siempre se oponían a que el puente
del río Bajabonico, en la carretera Imbert-Guananico, se construyera. Estas
personas recurrían a obscuras influencias en las alturas gubernamentales para
que jamás se hiciera una adecuada y decente pista que la conectara con El
Mamey-Villa Isabela.
Según los velados comentarios, la razón que se daba era que
esto podría quitarle muchos turistas y negocios a la principal ciudad de la
provincia. Que siendo la región de Guananico-,Los Hidalgos-Villa Isabela tan
pintoresca, fresca y agradable, muchas gentes iban a emigrar y preferir las
playas de La Ensenada
y Punta Rucia, en lugar de las playas de la ciudad, que estaban más
contaminadas, y rodeadas de un área más árida. Si bien era verdad que
ellos todavía contaban con la estupenda vista de la loma Isabel de Torres, y la
increíble belleza de la playa de Cabarete.
Como quiera que fuera, a como diera lugar, había
que mantener aquella hermosa área de la parte oeste de la provincia aislada y
con bajo desarrollo cultural, político y económico, no importaba el sufrimiento
de los moradores de esa región. Esas negras intenciones de esos personajes, siempre
intervinieron para que no se hiciera un buen puente ,o, que si se hacía algo
,fuera un puente construido de “bagazos de caña.” Esto llevaba a que cada vez
que llovía en las lomas, el río Bajabonico bajaba como un violento torrente y
se llevaba la endeble estructura, A esto también contribuía el desmonte y la
extracción de arena que los ricos dueños de ferreterías y compañías
constructoras habían sometido a toda la isla por tanto tiempo.
Si se fuera a llevar a la justicia a los culpables de esas
inicuas jugarretas y mirando la penosa situación por la que ha pasado ese
puente en los últimos 50 años, no habría una cárcel en que cupieran esos
maleantes, por los tantos que ellos fueron, y lo mucho que ha
sufrido la región. Los sobornos, los engaños, la dejadez, la maldad, la falta
de conciencia, los daños provocados a propósito. Todo esto ha sido
el regalo que ha recibido la región a través de todos esos gobiernos
que han servido a la burguesía ruin.
Aunque han pasado tantos años desde que los corruptos
implantaron esas erróneas medidas, los tempestuosos aguaceros que han inundado
la región en los últimos meses, han dejado al descubierto las
consecuencias de aquella maldadosa y despreciable manera de proceder. Si se
agrega todo esto a los desmontes, a tala de árboles para que los
terratenientes sembraran pastos , sin ningún temor, sin control, y sin nadie
que objetivamente lo denunciara; todo esto a su vez sumado a la indiferencia de
las autoridades, hace que uno se maraville si ya viene siendo hora de que las
gentes comiencen a organizarse, actuar juntos y oponerse al nefasto proceder de
los que sólo actúan por ganar el peso.
Y los que no permiten que la gente piense y hable de lo que
es importante y necesario. Porque al fin y al cabo, son los humildes habitantes
los que han sufrido por tanto tiempo la desidia de los gobernantes de turno, que
lo que se preocupan es de llenarse los bolsillos; la cerrazón de los que
dominan, el mantenimiento de la mente esclava, las rodillas peladas del
ignorante, que no es capaz de respirar los aires que emancipan la mente, la
congoja del que sufre por años, secándose las lágrimas con la toalla de las
promesas; el que sufre las miradas del gestoso, del que lo desprecia pero no lo
dice, porque quiere seguir engañando ,y no quiere que la verdad se sepa.
Los que se oponen a cambios profundos y necesarios, sin
siquiera saber de qué se está hablando. Los que nos han impuesto a
ver las pancartas, pero no quien está detrás de ellas. Los que les gusta vernos
cabizbajos, pero no les importa si tenemos trabajo. Esos son los fenómenos que
nos disgustan, y que encienden la llama en nuestras mentes para que
despertemos, convencidos de que ya es tiempo de cambio.
La encrucijada nos ha llevado a tomar una sabia y
contundente decisión: dejar de pensar local y comenzar a pensar global. El
interesante significado de esto es el comprender que al mismo tiempo que esta
situación sucede en nuestra región, tambien se ha estado desarrollando en todo
el territorio nacional, y en todos los países del mundo, donde los burgueses se
roban los recursos de los países y al mismo tiempo se burlan de las necesidades
de la población.
Y lo penoso del dilema es que siendo éste uno de los
conflictos sociales del humano, uno se encuentra con que los corruptos no son
personas a quien se pueda colectar, llevarlos y ponerlos en una isla, donde
ellos vivan unos con otros; y uno regresara en diez años, lleno de curiosidad
,a ver cómo les ha ido. No, ellos son gentes que viven con los humanos y se
nutren de la sociedad humana, y estarán con nosotros hasta que haya humanos. Es
un problema de conciencia, de mentalidad, de formación. De la única manera
que se podría acabar con tal plaga es con el cambio de sistema, cuando se logre
que todo pertenezca a todos, neutralizando al capitalismo; cuando las
decisiones se tomen de manera colectiva, cosa que aunque muchos consideren
difícil, es sumamente fácil. Pero aún después que se establezca otro sistema, esos
sujetos continuarán tratando de sobrevivir con sus corruptas maneras de
proceder. Hasta que, como dijeron Marx y Engels, el estado “withers away,” y
ellos no puedan conseguir de donde asirse, en esos esplendorosos días por
venir.
En el caso particular de nuestra área geográfica, también
conocida como latinoamérica, es bueno recordar lo que decía Coquito, llamado
así por la gente porque su cabeza parecía un coco. Al principio él
se enojaba por el apodo que le habían puesto, pero después él pensó que
era mejor aceptarlo y no vivir constantemente enfrentándose a esos relajados,
que no dejan a uno tranquilo. Resignadamente, Coquito aceptó el nombrete.
Pues, según Coquito, los dominicanos “tenemos el robar en la
sangre.” Decía él que en los primeros 200 o 300 años del dominio español,
a los territorios conquistados mandaron principalmente a los pobladores de las
cárceles europeas, a los que les ofrecían el perdón, pero tenían que irse a
aventurar por el mundo, propuesta que ellos aceptaron, antes que seguir
viviendo en aquel infierno. Que esos truhanes, ladrones, saqueadores, atracadores,
violadores, sádicos y criminales fueron los que establecieron, impulsaron y
sustentaron el poder español en nuestras tierras.
Mencionaba Coquito una historia que una vez circuló en la República Dominicana.
De la manera que Coquito contaba la historia, la cual él decía que había
leído en un libro, se refería que un día el tenebroso Rafael Trujillo se
encontró con un conocido amigo de su régimen, y que al notar que el señor
estaba en muy mala situación económica, lo nombró jefe de la aduana. En
uno o dos años, el sátrapa volvió a ver el individuo y notó que el
elemento parecía que todavía estaba en “inopia.” Cuando el malévolo Rafael
Trujillo se le acercó y le preguntó que qué era lo que le
pasaba, el hombre le dijo que él no estaba “muy en buena.” Entonces el
criminal Rafael Trujillo le dijo: ¿Pero yo no te nombré director de
Aduanas?
Es una mentalidad que se ha desarrollado a través de largo
tiempo, la mentalidad de que cada vez que alguien recibe la responsabilidad de
dirigir una secretaría o cualquier departamento del gobierno, esa persona
concluye que ese puesto es para que él se sirva, no para servir al país o
a sus habitantes. El reloj comienza a caminar. Viene el Lexus, las dietas, los
hoteles gratuitos, la oportunidad de codearse con “el grande,” la seguridad que
dan los guarda espaldas, los viajes gratis, las exoneraciones, los viajes de
vacaciones y la oportunidad de depositar “un dinerito” en una “cuentesita”
bancaria en el exterior.
Los primeros dos años pasan rápido. Quizás lo dejan tres. Está planificando
la compra de una finca de arroz, y una finca de pangola para el ganado que él
ahora posee. También le están haciendo la diligencia de encontrarle un lugar
para la construcción de una mansión, pero él no la quiere donde tocan
mucha bocina, ni donde “esos locos” ponen música alta, ni por donde pasan esas
motocicletas que producen aquel terrible ruido. El quiere su casa “donde vive
la gente.” El no quiere que sus hijos se liguen con la “chamuchina.” Ahora él
es un hombre millonario.
Pero, en unos países tan pobres, donde los obreros tienen
que matarse como burros para poder mantener sus familias; donde el campesino a
veces no halla para comprar unos zapatos; donde los maestros, las enfermeras, los
médicos tienen que tirarse a las calles a exigir un pequeño aumento de sus
salarios, y se los niegan!¿Cómo fue que el amigo de nuestro ejemplo consiguió todo
ese dinero en dos, tres o cuatro años?
De los cinco caballeros que están entretenidos, hablando en
la esquina de la calle, uno contesta:¡es que hay que ser avivato! El otro
replica: ¡La cogioca mi hermano, la cogioca! Otro hace un guiño con el ojo
derecho y dice:¡Esos donde dicen gato, dejan el pelerío! El cuarto caballero
responde, con una sonrisa: ¡Y a quién le dan pan que no coma! El quinto
caballero dice: ¡Es que esos son una partida de ladrones y corruptos!
Aquellos bellacos españoles, y las diferentes dictaduras que tuvimos tienen que
estar muy orgullosos por tan “ejemplar” enseñaza que nos dejaron.¡Ay,Papá!
