lunes, 5 de diciembre de 2016

El Perdón

 Por Efraín Ortega

En término  semántico perdón significa: Indulgencia, remisión de deuda, misericordia, acción de perdonar.

Pero a pesar que tiene muchas connotaciones, cuán dificil se hace a veces pronunciar esa palabra en momentos  adecuados, sobre todo  en nuestro medio.  En otra cultura como Estados Unidos,  por ejemplo, se utiliza la expression, “I’m sorry”  como desagravio a pequeñas  ofensas.

 Ahora  bien, ¿responder OK aclara  todo? ¿Significa que  cuando  nosotros  decimos “lo siento”, después de que ofendemos a otros,  queda  claro de que en verdad  estamos  arrepentidos de nuestro accionar? En la mayoría de los casos no es más que un cliché, una expresión idiomática para salir bien socialmente.

Perdonar es una misericordia ofrecida desde la herida misma que tiene o debe tener una envergadura de sanación para las partes. Se puede herir de muchas maneras, se lastima hasta con los gestos y he de advertir que para dañar a alguien no necesitamos arma blanca, ni de fuego, basta con usar el aguijón que duele más que el de una serpiente, casi incurable como lo es la lastimadura verbal. Una persona a la que hemos lastimado podría aceptar de palabra nuestra disculpa, podría mostrarse hasta indulgente frente a quien pide perdón, pero cabe preguntarse:

 ¿Resulta  fácil arrancar de nosotros una ofensa merecida o no?

¿Estamos en condiciones de olvido o sencillamente guardamos el maltrato para cuando lo necesitemos con otra persona?

Pedir perdón  necesita una dosis completa de arrepentimiento para que se haga creible, debe convencer mas allá del agravio a la persona herida, debe ser lo suficientemente grande e inteligente para reconocerte en falta. Pedir perdón  es más que siete letras y debe ser escuchado por una persona con el don de la humildad, que tenga un deseo inmenso de sentirse limpia, que tenga bien claro lo que es amar.

Perdonar no tiene otra traduccion, no hay que adornarla con ningún conector idiomático, debe ser uno capaz de sacar de raíz el lodo de los resentimientos, debe vaciar  por  completo la ira y el rencor. Cuando digo te perdono, debo tener el don del olvido, no puede haber condición.

Tiene que ser un remedio que cure a uno y a otro. Por eso, no puede existir nunca la palabra PERO.

-Te perdono, pero:

 Significa que hay una condición, que lo admito por pura urbanidad, que no siento la verdadera sensibilidad, que no quiero o no estoy convencido de querer perdonar, que sigo herido, que el poluto está en mi interior como el petróleo en el corazón de la tierra.

-Te perdono y ya:


 Porque siento la necesidad de estar límpio, de estar liviano de equipaje y de aceptar tus disculpas para arrojar esta maldición al olvido definitivo, que debe lograr liberarnos a ambos, que no hay pero que valga.