Venezuela fue asaltada por muchas décadas por una clase gobernante que se
caracterizó por la corrupción administrativa, el latrocinio y la injusticia
social.
En Venezuela se había perdido toda esperanza de progreso, justicia y redención social hasta que al fin llegó al poder el Comandante Hugo Rafael Chávez Frías en febrero de 1999.
Correspondió a Chávez encabezar por un período de catorce años un gobierno ejemplar en materia de administración transparente de las riquezas venezolanas, mejora de las condiciones de vida de sus compatriotas, toma de medidas que impactaron en el bienestar de los sectores más necesitados y en la solidaridad internacional.
Con Hugo Chávez renace el orgullo venezolano y latinoamericano. Muchas veces tuvo que chocar con el imperio brutal, despiadado y cruel de Estados Unidos. Enfrentó con valor y coraje cada ataque alevoso, cada calumnia y cada intento de violación de la soberanía nacional.
Logró establecer un liderazgo tan fuerte que siempre salió airoso en cada contienda electoral que participó como candidato presidencial.
Después de su muerte física le sucede Nicolás Maduro como Presidente de
El imperialismo norteamericano no le ha dado tregua a este generoso y fiel discípulo del comandante Hugo Chávez. Desde su juramento presidencial hasta nuestros días muchos e infinitos han sido los intentos de su destitución.
Para lograr sus perversos e infernales planes, el imperialismo se ha valido del auxilio de los representantes de la reacción política venezolana.
Se ha llegado al extremo de establecer una campaña mediática de desinformación para confundir a la opinión pública nacional y mundial.
La verdad es que el imperio y la reacción venezolana ha provocado una escasez de productos de primera necesidad en los mercados venezolanos, como una manera de provocar malestar en el seno del pueblo venezolano. Malestar que pueda manifestarse en repudio al Gobierno progresista de Nicolás Maduro.
Y ni hablar de sus intenciones de rebajar los precios del petróleo en los mercados internacionales. Claramente se advierten los planes de asfixiar al Gobierno de Maduro en términos económicos.
Pero ya el pueblo venezolano conoce muy bien a sus redentores y a sus verdugos. NO hay espacio para volver a épocas que ya felizmente quedaron superadas. Sólo pensar en retroceso causa horror e indignación.
Definitivamente, en Venezuela los reaccionarios no pasarán. Es tiempo de progreso con Nicolás Maduro a la cabeza.
