domingo, 3 de mayo de 2015

Hágase en mí según tu Palabra

Por el Padre Lucas Núñez Bobadilla

Amados hermanos en el Señor

Nos alegra unirnos a ustedes por esta vía, que nos permite mantener vínculos de unidad de vida comunitaria y materna. Este mes nos dispone a todos a vivir unos sentimientos profundos de vinculación especial al ser inigualable que Dios nos ha regalado como el mayor tesoro. Las Madres. Queremos poner énfasis particular en las madres solteras que admirablemente hacen un redoblado esfuerzo para sacar hacia delante a sus hijos desde la precariedad, el trabajo tesonero hacen de padres y madres desde una lucha titánica, para que sus hijos sean alguien en la vida, educándolos y formándolos en los valores humanos, morales y cristianos.

De igual manera los divorciados tienen que vivir una realidad donde deben asumir la responsabilidad que es de dos personas, teniendo que distribuir tiempo, recursos, cuidado doblemente. Tengamos en cuenta en este año de solidaridad a tantas personas abandonadas a su suerte, por sus familiares y las autoridades que solo cuentan con la ayuda de Dios y lo que Dios toca de buena voluntad, que tengamos disponibilidad, para acompañarlos, para ayudarles en su soledad, en su carencia, en su falta de oportunidad, que perciban la presencia de Dios en la compañía que le podamos hacer.

Hagamos un regalo a nuestras madres: amor, respeto, cuidado, buen trato, comprensión, compañía, cero maltrato, cero violencia, cero indiferencia; mostrarles nuestro amor desde el corazón. Como María debemos estar disponible a dejar que se haga la voluntad de Dios, para que gocemos de la alegría que da corresponder a planes que Dios tiene trazados para nosotros. Los que albergamos buenos sentimientos por la buena crianza que nos han dado, valoramos en sumo grado a nuestras madres y sabemos que para quien tiene una madre, todas las mujeres son sagradas. Cultivemos esos sentimientos para erradicar totalmente la violencia contra la mujer, así valoramos a ese ser especial que Dios nos ha regalado como madre, esposa, como hermana, como hija, como amiga, como un ser maravilloso, como han sido, son y serán las mujeres.

Cuidemos el tesoro de nuestra madre durante Dios nos la da aquí en la tierra regalo que hay que valorar toda la vida, las que ya no están elevemos oración por ellas para que Dios premie toda su entrega generosa a la familia a la comunidad, con el perdón y un lugar en su reino


“Con Amor y Solidaridad Camino a la Santidad