Amados hermanos en el Señor
Nos alegra unirnos a ustedes por esta vía, que nos permite
mantener vínculos de unidad de vida comunitaria y materna. Este mes nos dispone
a todos a vivir unos sentimientos profundos de vinculación especial al ser
inigualable que Dios nos ha regalado como el mayor tesoro. Las Madres. Queremos
poner énfasis particular en las madres solteras que admirablemente hacen un
redoblado esfuerzo para sacar hacia delante a sus hijos desde la precariedad,
el trabajo tesonero hacen de padres y madres desde una lucha titánica, para que
sus hijos sean alguien en la vida, educándolos y formándolos en los valores
humanos, morales y cristianos.
De igual manera los divorciados tienen que vivir una
realidad donde deben asumir la responsabilidad que es de dos personas, teniendo
que distribuir tiempo, recursos, cuidado doblemente. Tengamos en cuenta en este
año de solidaridad a tantas personas abandonadas a su suerte, por sus
familiares y las autoridades que solo cuentan con la ayuda de Dios y lo que
Dios toca de buena voluntad, que tengamos disponibilidad, para acompañarlos,
para ayudarles en su soledad, en su carencia, en su falta de oportunidad, que
perciban la presencia de Dios en la compañía que le podamos hacer.
Hagamos un regalo a nuestras madres: amor, respeto, cuidado,
buen trato, comprensión, compañía, cero maltrato, cero violencia, cero
indiferencia; mostrarles nuestro amor desde el corazón. Como María debemos
estar disponible a dejar que se haga la voluntad de Dios, para que gocemos de
la alegría que da corresponder a planes que Dios tiene trazados para nosotros. Los
que albergamos buenos sentimientos por la buena crianza que nos han dado,
valoramos en sumo grado a nuestras madres y sabemos que para quien tiene una
madre, todas las mujeres son sagradas. Cultivemos esos sentimientos para
erradicar totalmente la violencia contra la mujer, así valoramos a ese ser
especial que Dios nos ha regalado como madre, esposa, como hermana, como hija,
como amiga, como un ser maravilloso, como han sido, son y serán las mujeres.
Cuidemos el tesoro de nuestra madre durante Dios nos la da
aquí en la tierra regalo que hay que valorar toda la vida, las que ya no están
elevemos oración por ellas para que Dios premie toda su entrega generosa a la
familia a la comunidad, con el perdón y un lugar en su reino
“Con Amor y Solidaridad Camino a la Santidad ”