lunes, 30 de marzo de 2015

SI YO FUERA LEGISLADOR

Por el Lic. Nicanor Hernández

Si algún día resultara favorecido con el voto popular para ocupar la posición de diputado o senador de la República en el Congreso Nacional trataré de hacer algunos aportes positivos a la Patria que me vio nacer. Lo haría con toda la humildad que siempre me ha caracterizado, procurando como única recompensa la satisfacción del deber cumplido.

Como legislador encaminara todas mis energías en la dirección de que sean convertidas en leyes las siguientes propuestas:

1) Que Juan Pablo Duarte sea declarado como único Padre de la Patria. La República Dominicana es la única nación del mundo que cuenta con más de un Padre de la Patria. Duarte, mejor que nadie, merece ese honor por ser el primero que concibió un Estado libre, soberano e independiente llamado República dominicana. Fue un apóstol de la independencia nacional, un hombre de ideas y también de acción. Hizo todo lo que pudo, y lo que las circunstancias adversas le permitieron hacer, para que hoy seamos un país con ciertas libertades.

2) Que María Trinidad Sánchez sea declarada como la Madre de la Patria. Cuba tiene en doña Mariana Grajales su Madre de la Patria. ¿Por qué los dominicanos no podemos tener la nuestra? María Trinidad Sánchez fue la figura femenina cumbre de toda la etapa de luchas independentistas, insuperable en patriotismo. Murió fusilada, por órdenes del dictador Pedro Santana, cuando justamente se conmemoraba el primer aniversario de nuestro país haber logrado la anhelada independencia nacional, el 27 de febrero de 1845. A ella le sobran méritos para ser la Madre de todos los dominicanos.

3) Que se reduzca la cantidad de provincias con que cuenta la República Dominicana. En nuestro país hay 31 provincias y un Distrito Nacional. Cuba, que tiene una extensión territorial que supera el doble de República Dominicana, apenas cuenta con 17 provincias, incluida la provincia especial llamada Isla de la Juventud. Considero que con 12 provincias basta, para lo cual propongo la refundición de provincias colindantes.

4) Que se cree el Instituto Cartográfico Dominicano. Apenas contamos con el Instituto Cartográfico Militar.

5) Que tanto en la Cámara de Senadores como en la de Diputados exista una oficina del Instituto Cartográfico Dominicano, con personal calificado en la materia geográfica y de cartografía.

6) Que se establezca una ley que contemple que todo proyecto de ley que implique modificación del Mapa Político de la República Dominicana, antes de ser aprobado o rechazado sea sometido a la consideración y sugerencia de los expertos del Instituto Cartográfico Dominicano. Con esta medida nos ahorramos episodios vergonzosos como aquel protagonizado por un flamante diputado que propuso como límites entre dos comunidades a un cementerio. También el de la diputada que propuso como límites entre esas mismas comunidades a un callejón que separa dos fincas privadas. ¿Cómo puede ser que el territorio de una misma comunidad esté dividido entre dos Distritos Municipales diferentes? Eso ocurre con las comunidades de Rancho Manuel, Gregorio y Tiburcio, en el extremo occidental de la provincia Puerto Plata.


Todo esto llevaría al Congreso Nacional si yo fuera legislador. Nunca ha estado en mi ánimo aspirar ni ser legislador. A los que quieren serlo en lo inmediato que no tengan ningún temor de mí, que no estoy y nunca estaré en eso. Si alguien quiere hacer suyas estas humildes propuestas y lograr que se conviertan en leyes, las pongo en sus manos. Espero que fecunden en tierras fértiles.