Por Luís Santiago Sánchez Espinal.- Con una preocupación
elevada al cubo o a la décima potencia, he venido observando en los últimos
tiempos un acentuado y progresivo retroceso en el campo educativo, en la patria
de Ercilla Pepín, Antera Mota, los Hermanos Perozo y el Profesor Hernández;
éste último hizo brotar los intestinos de su cavidad abdominal bajo el peso de
la vergüenza, porque
Me he quedado estupefacto ante el absurdo, de que en mi
amado pueblo, existan personas que creen que una bruja es capaz de succionarle la
sangre a un niño, a través de un hilo que cuelgue desde el techo de una casa.
¿Ha fallado el sistema educativo dominicano? ¿Ha fallado la
educación en el hogar?
Me deprime el hecho comprobado de que en mi país se siga
creyendo en cosas propias de la
Edad Media, el período más oscuro en la historia de la
humanidad.
Actualmente, a raíz de esta epidemia de la fiebre de la Chikungunya , un 95% o
más de los dominicanos, afirma categóricamente, que ese brote de la Chikungunya es
debido a una “cosa”, (no explican qué), que echaron en Haina, y lo que da gana
de llorar es, que médicos, y otros profesionales universitarios digan, que ese
virus no es transmitido por el mosquito Aede Aegypti, sino que eso es “una cosa
que anda en el aire”
Es verdad que hoy los dominicanos estamos disfrutando de las
comodidades que traen aparejadas los avances tecnológicos y científicos de los
últimos años, pero también es cierto que en un gran segmento de la población se
mantienen arraigados a los tabúes de las épocas precolombinas, colombinas, y de
la época de la azarosa ocupación haitiana, cuando los magneses nos trajeron y
nos dejaron sus ritos de voudú, metre silí, papá bocó y papá candelo sedifé.
¡Que pena!, ¿Cuándo comenzará nuestra liberación en los
órdenes material y espiritual, o sea, educativo e intelectual, aunque sabemos
que esto no será muy fácil, ya que por ósmosis fronterizo seguiremos por muchos
años, siendo contaminados con graves absurdos y enfermedades por el ala negra
de la Isla.
En nuestro país y por ende en mi pueblo, hay una serie de
todólogos y sabihondos, que con relación a la Chikungunya y su
vector, se atreven a desmentir a la
OMS , la OPS ,
y al Ministerio de Salud, porque juran ante Tatica la de Higüey, que ese virus no
es de un mosquito sino que ese virus “está en el aire”. ¡Diablo, esos
infectólogos dejaron en la lona a Stephen Houking.