La Habana, Cuba.- Con la muerte de Ramiro Valdés Menéndez (Artemisa, 1932) mueren también muchos de los secretos de la Revolución cubana. Si bien jugó un papel importante en el avance tecnológico de la isla —incluyendo la introducción de internet—, su nombre está ligado a la represión contra las voces críticas. Valdés asumió la tarea de estructurar los servicios de inteligencia y contrainteligencia y fue el fundador del temido Ministerio del Interior (Minint), ejerciendo como ministro en dos períodos (1961-1968 y 1979-1985). Para sus defensores, se trata de un guardián que garantizó la supervivencia del régimen; para sus críticos y organizaciones de derechos humanos, fue el principal ejecutor de la persecución, la censura y el control social en Cuba en los albores del régimen revolucionario.
“La partida física del Comandante de la Revolución, Ramiro Valdés Menéndez, duele profundamente, como la de un padre”, dijo el presidente Miguel Díaz-Canel en un mensaje en la red social X. “Así lo quise y respeté siempre. Así recordaré su apoyo y consejos, su discreta colaboración y ejemplar consagración al servicio de la Patria. Cada acto de la vida del Comandante Ramiro estuvo signado por su fidelidad absoluta al liderazgo de Fidel y Raúl, a sus compañeros de lucha y al Programa del Moncada, cuya esencia justiciera defendió... Desde el asalto a la fortaleza de la dictadura en 1953 hasta el último aliento de su ejemplar vida”, dijo el mandatario.