miércoles, 1 de abril de 2026

Dirección de Comunicaciones del Ayuntamiento de ¨Villa Isabela¨ atenta contra la dignidad humana


REFLEXIONES: Cuando la forma destruye el fondo

Por Chico Maxiss.-
Como comunicador que ha dedicado su vida al respeto del micrófono y de la palabra empeñada, no puedo quedarme callado ante el reciente comunicado emitido por el Ayuntamiento de Villa Isabela.

Como profesional con décadas de trayectoria frente al micrófono, es natural que sienta un rechazo profundo ante un documento que, ostentando un sello oficial, carece de la mínima ética periodística y del respeto humano más básico.
El uso de epítetos como "escorias", "puercos" o "bajo mundo" no solo es una falta grave a la sintaxis y al buen uso del lenguaje, sino que despoja a la institución de su dignidad y revictimiza a personas en situación de vulnerabilidad. Un comunicado oficial debería proyectar soluciones y orden, no destilar desprecio.
Es lamentable —y hasta doloroso— ver un documento oficial con términos tan despectivos y discriminatorios. Llamar "escorias" o "puercos" a ciudadanos en condiciones de vulnerabilidad no es hacer gestión pública; es una agresión directa a la dignidad humana y un insulto al Periodismo con mayúsculas, ese que estudiamos en las aulas universitarias para servir de equilibrio, no de verdugo.
Falta de Empatía: La labor de una Alcaldía es buscar soluciones sociales (como el traslado a asilos), pero el lenguaje utilizado anula cualquier intención positiva, convirtiéndola en un acto de soberbia.
Nivel Profesional: Un director de comunicaciones —o quien redacte en su nombre— debe dominar la lengua de Cervantes, no usarla como un mazo para denigrar. La ortografía y la sintaxis son importantes, pero la ética lingüística es innegociable.
Transparencia: Si este escrito busca "aclarar" una situación, lo único que logra es oscurecer la imagen de nuestra institución municipal ante los ojos de los ciudadanos y posibles inversionistas.
Villa Isabela merece más. Merece una comunicación a la altura de su desarrollo turístico y comercial, no un lenguaje que parece extraído de los rincones más oscuros del resentimiento social.
Este comunicado exige un Adéndum urgente y una disculpa pública a la ciudadanía. La forma en que nos expresamos dice más de nosotros que el cargo que ocupamos. Mi conciencia y mis principios no tienen precio, y como hijo de este pueblo, exijo respeto para todos, sin distinción de su condición social.