Como profesional con décadas de trayectoria frente al micrófono, es natural que sienta un rechazo profundo ante un documento que, ostentando un sello oficial, carece de la mínima ética periodística y del respeto humano más básico.
El uso de epítetos como "escorias", "puercos" o "bajo mundo" no solo es una falta grave a la sintaxis y al buen uso del lenguaje, sino que despoja a la institución de su dignidad y revictimiza a personas en situación de vulnerabilidad. Un comunicado oficial debería proyectar soluciones y orden, no destilar desprecio.
Es lamentable —y hasta doloroso— ver un documento oficial con términos tan despectivos y discriminatorios. Llamar "escorias" o "puercos" a ciudadanos en condiciones de vulnerabilidad no es hacer gestión pública; es una agresión directa a la dignidad humana y un insulto al Periodismo con mayúsculas, ese que estudiamos en las aulas universitarias para servir de equilibrio, no de verdugo.
Falta de Empatía: La labor de una Alcaldía es buscar soluciones sociales (como el traslado a asilos), pero el lenguaje utilizado anula cualquier intención positiva, convirtiéndola en un acto de soberbia.
Nivel Profesional: Un director de comunicaciones —o quien redacte en su nombre— debe dominar la lengua de Cervantes, no usarla como un mazo para denigrar. La ortografía y la sintaxis son importantes, pero la ética lingüística es innegociable.
Transparencia: Si este escrito busca "aclarar" una situación, lo único que logra es oscurecer la imagen de nuestra institución municipal ante los ojos de los ciudadanos y posibles inversionistas.
Villa Isabela merece más. Merece una comunicación a la altura de su desarrollo turístico y comercial, no un lenguaje que parece extraído de los rincones más oscuros del resentimiento social.
Este comunicado exige un Adéndum urgente y una disculpa pública a la ciudadanía. La forma en que nos expresamos dice más de nosotros que el cargo que ocupamos. Mi conciencia y mis principios no tienen precio, y como hijo de este pueblo, exijo respeto para todos, sin distinción de su condición social.