Pese al crecimiento de la representación latinoamericana en el Colegio Cardenalicio, la República Dominicana no tendrá voz ni voto en el próximo cónclave que elegirá al sucesor del papa Francisco, debido a que su único cardenal, Nicolás de Jesús López Rodríguez, supera la edad límite de participación.
López Rodríguez, arzobispo emérito de Santo Domingo y figura central de la iglesia dominicana durante más de cuatro décadas, cumplió 88 años y, por tanto, está excluido del proceso conforme a las normas del Vaticano, que limitan la participación a los cardenales menores de 80 años.
Su ausencia deja a la República Dominicana sin representación directa en una de las decisiones más trascendentales de la Iglesia Católica: la elección del nuevo Papa.