domingo, 23 de diciembre de 2018

Y …¿En qué trabaja un Obispo?


Por el Doctor José Pérez

Mientras revisábamos  las noticias de El Ranchero Digital en días pasados, tuvimos la oportunidad de leer algo que llamó nuestra atención, despertando nuestra curiosidad. La información era acerca de cómo uno de esos “comandantes” Obispos que pululan en la República Dominicana clamaba fervientemente para que se enviaran militares a controlar la frontera que nosotros los dominicanos compartimos con nuestro hermano país de la República de Haití.

Es hartamente conocido que en países que comparten líneas fronterizas siempre afloran diferentes situaciones sumamente difíciles de controlar. Ello se debe primariamente a que las fronteras son divisiones para  mantener humanos aparte, o separados. Es difícil separar a los humanos porque ellos, además de ser animales de la misma especie, son animales inteligentes, para los cuales es totalmente natural  estar constantemente maquinando, ideando e inventando cómo violar esas fronteras para las diversas necesidades de su vida cotidiana, sean ellas relacionadas con comer, trabajar, curarse, estudiar, negociar o tener sexo.

Nadie ha podido, ni jamás podrá contener al humano, pues el humano comprende que en realidad no existen fronteras. Sabe el humano que las fronteras son divisiones temporarias y que en verdad la totalidad del planeta pertenece a las plantas, a los otros animales y a los humanos también. Conoce el humano que las personas, aun teniendo la piel de diferentes colores, o hablando distintas lenguas, somos la misma especie, Homo sapiens, no importa en qué región del planeta vivamos.


En las pequeñas perturbaciones e irregularidades acaecidas en la relación fronteriza de más de dos siglos  con nuestros vecinos de aquél lado del Artibonito, han sido los poderosos  contrabandistas dominicanos, traficantes de drogas y de armas, de maderas preciosas, de arena, de alcohol y de prostitutas  los que maliciosamente  siempre se han beneficiado, apuntando el dedo acusador hacia los haitianos, para que tengan que pagar los platos rotos y aparezcan como los villanos, mientras ellos se lavan las manos.

Muchas de las “añejas y encumbradas” familias de ricachones que parasitan en nuestro país desde los tiempos coloniales, han acumulado sus fortunas principalmente por medio del contrabando y el tráfico ilegal a través de la frontera con Haití. Comúnmente son ellos los que provocan desavenencias, racismo y odio en la línea fronteriza, donde para tales fines también usan a los perversos Obispos. 

Resulta entonces raro que artificiosamente haciéndose el ignorante de todos estos sencillos y comunes detalles, uno de esos individuos comience a vociferar como un loco, reclamando que manden hacia la frontera a los militares, para que atropellen, maltraten  y  usen el garrote contra las gentes; como siempre tratando de sembrar la mala cizaña. Es de aquí precisamente que procede la pregunta: ¿En qué es que trabajan los Obispos?

Desde que uno puede hacer memoria ha estado oyendo acerca de cómo esos tajalanes jerarcas religiosos disfrutan de privilegios especiales, esmerada atención y exclusivo tratamiento sin realmente habérselos ganado. Y cómo han disfrutado, a lo largo de nuestra corta historia, del “ Paraíso en la tierra”. Ellos fueron esmeradamente complacientes con Pedro Santana, Ulises Heureaux, Rafael Trujillo y otras dictatoriales figuras que engendraron el miedo, la servidumbre y la corrupción en nuestra idiosincrasia;  continuamente manejando  para extraer la mejor tajada y mantenerse como una élite privilegiada.

Las novelescas  narrativas de Alejandro Dumas y Víctor Hugo son como un pregón para advertirnos y darnos una idea del aborrecible comportamiento y las andanzas de la Casta Obispal en el continente europeo. Indiscutiblemente que aquellos interesantes relatos tratan antes que nada de ponernos en guardia  a ver si nosotros aprendíamos y nos cuidábamos del villano grupo.

Nos avisan los dos autores de cómo casi siempre, en Europa, los sombríos Obispos fueron el real poder detrás del poder, azuzando persecuciones, contribuyendo a mantener las mazmorras europeas repletas de inocentes presos y mostrando puño de hierro al manipular la turbia y corrupta política de aquél viejo continente. Pero no hay que ponerse a  mirar hacia allá, cuando el río se nos desborda acá.

Nosotros los dominicanos no necesitamos salirnos de nuestros límites marinos para demostrar fehacientemente y exhibir testimonios  irrefutables de que de una manera o de otra, los bellacos Obispos jugaron un papel determinante en las penurias  de nuestra azarosa vida colonial, como también lo han jugado a través de nuestra moderna vida republicana, donde fueron trasplantados con todo su odioso poderío y sus maléficas y falaces acciones.

Claro que uno conoce la función de los Obispos en el Estado Burgués-Terrateniente; donde ellos se caracterizan por estar siempre apoyando y protegiendo a los poderosos, que son sus creadores, y sus patrocinadores; apoderándose de las ansias y jugando con las emociones de la empobrecida población, ocasionadas por la ignorancia y la frustración, y aprovechándola al máximo para confundirla, asesinando la esperanza y los anhelos jamás alcanzados.

Siempre en lo obscuro, detrás de la mampara, o detrás de la puerta que lleva al sótano, intrigando, al acecho, para alzarse con el mejor pedazo del pastel. Viviendo económicamente holgados, envueltos como un guanimo en sus perversidades. Muchas veces haciéndose pasar por “letrados”, pero sólo logrando parir letras muertas, sin color ni calor. Presumiendo cuando se les permite entrar, que son hombres importantes, pero sólo infundiendo atraso y predicando mansitud para que el hombre se amanse y manso pueda ser fácilmente presa de los opresores, que prefieren las gentes mansas.

En todo el mundo, el Obispado ha jugado el papel de un freno dañino, con el ruin propósito de frenar las corrientes progresistas; subalterno de la clase dominante y su maligna empresa de oprimir. Siempre ausente y silente cuando los dictadores enroscan las sociedades como boas, engulléndolas en sus voraces  fauces; jamás oponiéndose a la violencia del poderoso contra el explotado. Siempre llamando al pobre a que  aguante, y sea pacífico y paciente con el explotador; que contra los dolorosos golpes del potente vaya y rece, que ello le servirá de cataplasma para las heridas; pero cautelosamente cuidando de que el explotador gane la injusta y desigual trifulca.

A través de nuestros diferentes periodos históricos, los presuntuosos Obispos han sido un vehículo para promover la ignorancia, procurando dádivas y reverencias sin merecimiento; alternando y encompadrando con las cabezas de las fuerzas represivas, para sugerirles  métodos de opresión y tortura, contribuyendo a causar más sufrimiento al oprimido. Los corruptos y criminales gobiernos de la dictadura ilustrada balaguerista les sirvieron de canteros para que germinaran y se hicieran fuertes, en una Sociedad en que se consideraba urgente anular el aguerrido nacionalismo y disminuir el interés revolucionario, que logró su efervescencia después de la caída de la larga dictadura.

Los bobos gobiernos perredeistas les permitieron florecer y creerse importantes, ofreciéndoles papeles protagónicos en el proceso de entrega del país a los intereses extranjeros; mientras que  los gobiernos peledeistas los dejaron  producir sus frutos para que sus tentáculos se apropiaran de la vida del país, dándoles un papel predominante en las reformas constitucionales con que la burguesía rige la nación; y entonces pariendo una Constitución más atrasada,con más poder para los latifundistas, facilitando que la oligarquía apretara más su férreo control sobre la población.

Todos esos gobiernos burgueses dieron acceso a  los perversos teólogos para que incrementaran su influencia en la Vida Nacional. Los dejaron controlar la Educación, para que les lavaran el cerebro a los jóvenes, suprimiendo el pensamiento nacionalista y rebozando el país de violencia; incrementando los crímenes, corrupción, prostitución, drogas, tráfico de armas e irrespeto por la vida. La idea fue la creación de un  Estado teológico-militar para abrir paso al entreguismo, controlando la educación y manteniendo el currículum educativo del país con la enseñanza religiosa, como algo imprescindible. La creación de Universidades religiosas para enseñar atraso; drogas y religión para aletargar y arrodillar la población. Armas y religión para que se ocupen de matarse unos con otros, mientras se destruían las inquietudes progresistas.

Y la malvada altanería y degeneración del grupo no opera sólo en nuestro país; ha venido a convertirse en una calamidad mundial. A Argentina, Perú, Colombia, Brazil, Méjico, etc. no les han permitido abrir las bocas, pero ya a los chilenos se les acabó la paciencia, no pudiendo aguantar más. Más de 300 maleantes Obispos han tenido que renunciar de sus acomodadas y privilegiadas posiciones por violaciones de niños y otras bellezas. En Estados Unidos, los Estados de Pennsylvania e Illinois son sólo dos ejemplos para mostrar más de 7,000 casos de perversidades de los Obispos, con los otros Estados iniciando sus investigaciones.

Cuando las mujeres dominicanas decidan deshacerse del miedo que el machismo originó, se unan y comiencen a denunciar ante el mundo todos los abusos sexuales y desmanes provocados por los bandidos Obispos, tanto contra ellas como contra sus hijos, habría que construir nuevas cárceles para poder meterlos, porque ellos no cabrían en las que existen hoy. Un joven estudiante de término podría escribir una tremenda Tesis  haciendo la investigación acerca del tema, pero teniendo mucho cuidado, porque los negros murciélagos cuentan con fuerte protección de su Estado.

Es un Viejo truco de la burguesia, permitirles a los teólogos tener protagonismo para que cocinen la sopa de sapos, esa sopa se reboce, se bote y se salpique el país de ignorancia y supersticiones. Falsamente engatusan las gentes para que crean que ellos son hombres a imitar, aparentando ser conspicuos, y presumiendo de eruditos y consejeros. Pero dónde puede estar la erudición, y qué consejos se pueden esperar de unos individuos que se sustentan en letras muertas, desoladas y sin ánimo; antagonistas mortales del progreso de la Sociedad.

Más preferible sería el hombre que se presenta; el hombre que se levanta de su cama para saludar el día  y mira y se amalgama  con la  gente, compartiendo sus desilusiones y el entusiasmo de vivir. Aquél que como Martí se enfrenta al sol, y hasta muere con honor en el campo de batalla. El hombre como Lenin, que no ceja, y con su pensamiento guía. El hombre como Bolívar que dio la libertad a muchedumbres. El hombre como Duarte, que si se hace clandestino por un tiempo, sale a pregonar verdades y consigue liberar e independizar; el hombre como Hochiminh, que tiene carisma y el corazón honesto y grande; y que se agranda más.

De ejemplo sirven los hombres como Sandino y Zapata que aunque mueren en el camino, siembran ideas imperecederas para que las venideras generaciones los tomen como ejemplo en la sagrada tarea de liberar sus patrias. No es un ejemplo el hombre que habla de ayudar al pobre; pero al hombre que lucha por acabar con la pobreza, pues el hombre que hace su vida ayudando al pobre, necesita pobres, para morbosamente conseguir prebendas y disfrutar su hipócrita vida.

Mil veces preferible es el hombre campesino y el trabajador de construcción, que la piel se les pone negra bajo el tetero del sol; que trabajan hasta más no poder, enfrentando la intemperie y dejando su aliento y sus vidas en el campo y en el concreto, para ganarse su sustento y el de sus familias. Hombres que procrean sus hijos apareándose a su mujer; no ocultándose detrás de la hipocresía para lograr y obtener su satisfacción sexual.

Ejemplar se podría llamar el hombre que da la cara; el que no se esconde. El que desafía el viento y la tempestad; el que jamás oculta sus ideales, y nunca miente. Son hombres a imitar los que nunca dicen mentiras, aún bajo amenazas, hombres probos y de principio como Sánchez, que lo da todo, y prefiere morir frente al paredón antes de arrodillarse, porque sabe que lleva en él la patria. Son preferibles los hombres que no recurren a la necesidad de intrigar ni de confabular detrás de las puertas o las cortinas pues ellos saben que las intrigas son chismes pintados de mentiras, que jamás llegan lejos caminando.

Y si de lo que se trata es de hablar Verdades de Verdades, ésta es una que no acepta argumentos: que donde quiera que haya un asentamiento humano, no importa el clima o lugar en que se viva. Ya sea en ciudades, montañas, valles, junglas, mares o desiertos, tres necesidades hay que son fundamentales, que están por encima de todo, y que jamás pueden estar ausentes: comida, sexo y trabajo.

Para finalizar, ¿qué es lo que uno propone que se haga con los Obispos? Nada. Nada hay que hacer. Ellos irán desapareciendo de la escena paulatinamente. Las poblaciones irán perdiendo el interés en ellos porque no necesitarán más de sus “servicios”. Hay dos cañones que truenan hoy en el mundo, aclarando tinieblas; siendo ellos la Ciencia y la Tecnología, ambas basadas en verdades probadas y comprobadas. Esos dos poderosos cañones poseen las respuestas futuristas para aclarar todas las interrogantes. Feliz Año Nuevo!!!