Procediendo
del hallazgo de que algunos intereses manejan el uso de ciertas palabras a su
antojo, con el dañino propósito de hacerles creer a las gentes que esas
palabras tienen un sólo sentido, es forzoso salirles al paso, sin pretensiones
de jueces o de querer ostentar excesivo celo, para desarroparles la negra
charada. No es necesario contar con gran perspicacia o hacer grandes
investigaciones para lograr percatarse de los perversos propósitos, y los fines
engañosos de los perpetradores.
Del
fecundo jardín de las tantas palabras que los mañosos atrevidamente usan, para
tratar de cambiar blanco por negro, esta vez sólo vamos a referirnos a dos: “Gran
matanza de personas que tiene como fin exterminar un grupo social” es como el
Diccionario define la palabra Holocausto. Con esta definición como bandera, podemos
andar nuestro camino sin temor a errar o sin miedo a desviarnos de nuestra
primaria aspiración. Se puede notar sin embargo, que en la definición de
nuestra palabra escogida, Holocausto, se excluye el motivo por el cual se
extermina.
Así que
cuando los truhanes de los siglos XV y XVI que hoy son conocidos como “santos”
formaron gangas, hordas y bandas en lo que se conoce como La Inquisición para
recorrer los caminos europeos asesinando, quemando, erigiendo piras para
achicharrar personas, con el fin de atajar los acariciantes vientos
del Renacimiento, allí no se salvó niño que madre parió, anciano lerdo en
su caminar o mujer, aunque estuviera esperando un bebé. Aquello fue un
repulsivo y bochornoso holocausto en aras de la ignorancia y la superstición, provocado
“para que la población no se les pudiera escapar de las garras”.
También,
cuando en el siglo XVI, el alemán Martín Lutero, sintiéndose asqueado por la
corrupción, villanía, ruindad y bajeza de la iglesia católica, promovió la
llamada Reforma Protestante, tratando de “higienizarla”, inmediatamente
aglutinando millones de seguidores en toda Europa, los jerarcas católicos
respondieron con crueles matanzas y persecuciones en masas, provocando un
terrible holocausto, asesinando sin respetar niños, ancianos, inválidos o
mujeres embarazadas.
Cuando
en el año 1933, los aristócratas, la iglesia católica y los oligarcas europeos
maquinaron y aportaron recursos para aupar y apoyar el Hitler de Alemania,
encargándolo de “acabar con el virus socialista” de los judíos europeos y los
bolcheviques rusos, asesinando millones, torturando, y situando millones más en
las cámaras de gas de los Campos de Concentración, donde niños, ancianos, y
mujeres embarazadas sucumbieron, aquello fue un canalla holocausto.
Cuando
en el año 1937, la brutal dictadura de Rafael Trujillo y sus secuaces racistas
bárbaramente provocaron el inhumano asesinato de miles de haitianos a lo largo
y ancho del territorio de la República Dominicana, convirtiendo a sencillos y
humildes campesinos en carniceros criminales, sin respetar niños, ancianos o
haitianas preñadas, ese horroroso acto que tiñó el suelo dominicano de
sangre inocente, se ha catalogado de un holocausto; y no hubo un sólo jerarca
eclesiástico que levantara su voz oponiéndose al horrendo suceso.
Cuando
en el año 1939 se produjo en España una de los más cruentos y sanguinarios
conflictos de que se tenga noción; guerra desigual y odiosa provocada por el
perverso Francisco Franco y sus seguidores capitalistas, monárquicos y
oligárquicos, para perseguir y asesinar millones de “comunistas” en todo el
territorio español; donde mujeres preñadas, ancianos y niños inocentes no
pudieron escapar de la tremenda carnicería; la dictadura implantada se mantuvo
por casi 40 años y la élite religiosa estuvo entre los grandes
beneficiarios del ruin holocausto.
Cuando
en el año 1973, la CIA norteamericana envalentonó a los cobardes y
traidores militares chilenos para que desconocieran el proceso democrático de
aquella nación suramericana, asesinaran al Presidente Allende e iniciaran el
“tumbe” de miles de jóvenes, estudiantes, cantantes, escritores, poetas,
profesores, dirigentes obreros y campesinos y políticos del variado arcoiris
nacional, sin importar los miles de mujeres preñadas prisioneras y torturadas. Este
fue un horrendo holocausto de más de 20 años. El cardenal y los corruptos
violadores obispos chilenos vivieron holgados bajo una dictadura que ellos
mismos impulsaron y apoyaron
Cuando
en el año 1975, los militares indonesios, dirigidos por el alicate Suharto,
fueron incitados por los Estados Unidos para que asesinaran y
persiguieran “todo lo que oliera a comunismo”, torturando millones de personas
y enterrándolos en fosas comunes, en un hecho catalogado a nivel internacional
como “uno de los más salvajes y bárbaros asesinatos en masas del
siglo XX”. En este cínico holocausto no importaron niños, mujeres preñadas o
ancianos. Hoy, en cualquier lugar en que se esté excavando para una
construcción, aparecen los esqueletos por miles. Los obispos indonesios fueron
parte de los instigadores.
Durante
los 10 largos años de la llamada Guerra de Vietnam(1965-1975)se reportaron
numerosas matanzas y asesinatos en masas que por su fiereza, el odio, y la
servidumbre de los lacayos que la provocaron, han sido reconocidas como
holocaustos contra la población del país de Vietnam. Los “padrecitos” de
Vietnam tuvieron que ver con los crímenes, en concordancia con la Embajada
estadounidense en aquel país. Todavía hoy, en aquél heroico país se reportan
hallazgos de tumbas repletas de asesinados y torturados.
Cuando
en el año 2012, la corte de justicia de Guatemala encontró al
evangélico-pentecostal Efraín Rios Montt culpable de genocidio y crímenes de
lesa humanidad, la totalidad de la población guatemalteca saltó emocionada
en algarabío. Sólo dos años(1982-83)le tomó a aquél
degenerado reptil y su grupo para provocar diversas masacres, uno de
los más ruines holocaustos que se conocen en América Central.
Es
necesario detener aquí la carroza de ignominia, porque de seguir se terminaría
el papel. La lista de genocidas sirvientes de los poderes oligarcas, latifundistas
y religiosos es demasiado extensa. Pero no por ello debemos olvidar que tanto
el Stroessner de Paraguay, el Videla de Argentina como el Somoza de Nicaragua, todos
obtuvieron sus certificados y diplomas de reconocimiento por los holocaustos
cometidos contra las poblaciones de sus respectivos países y se
llevaron esos diplomas con ellos directo al infierno. Si alguien siente
curiosidad por conocer más sobre este tema, ahí está la Historia, y
el Internet.
Hasta
aquí se puede apreciar de cómo a la palabra Holocausto le han dado un uso
amañado y acomodaticio para referirse a un específico acontecimiento; pero también
se puede ver que la palabra no es nueva; ya ha sido usada para señalar
incontables bestiales e inhumanos actos contra la sociedad a través de siglos.
Es
notable también el encontrar que las fuerzas progresistas, aunque a la larga
han sido inconquistables, han sido el blanco escogido por las sombrías y
recalcitrantes fuerzas de la sociedad, que son los propulsores de los holocaustos,
y que por aferrarse y ostentar el poder, se oponen a los cambios sociales,
políticos y económicos.
Ahora,
vamos a movernos para ver la otra palabra usada por los mañosos para provocar
confusión. El verbo abortar gramáticamente significa frustrar, interrumpir, desbaratar.
El sustantivo es aborción o aborto. La palabra aborto significa terminar o
parar algo de una manera abrupta. Podría haber aborto por una emergencia o algo
imprevisto, un accidente, o algo fortuito. También podría haber aborto de forma
voluntaria;en ese caso se podría catalogar de cambio de planes.
Por
ejemplo, usando un caso muy simple, vamos a suponer que uno hace un acuerdo con
Narciso para que lo recoja en la madrugada, porque uno tiene que ir a la Capital.
Uno se levanta bien temprano, se baña, se cepilla los dientes, se viste y se
pone a la espera de la guagua. En eso, se escucha un motor acercándose, se oyen
unos pasos y a alguien tocando la puerta. Uno abre la puerta y
allí está Taelo diciendo que “la guagua de Narciso se dañó, que él
no va a poder ir”. Los planes de uno han sido interrumpidos; ha habido un
aborto de los planes de poder llegar temprano a la Capital.
He
aquí otro ejemplo más, que por lo sencillo no deja de tener sentido para
argumentar nuestro caso. Uno se propone comprarle los útiles escolares a
unos niños para mandarlos preparados a la escuela cuando comience el año
escolar. Para tal propósito, uno tiene pensado vender una puerca que uno ha
estado engordando por meses. Pero algo imprevisto sucede. Una semana antes
de la apertura escolar, la puerca se enferma y se muere. Esta
situación vino a abortar nuestro propósito.
Para
no tener que ir muy lejos, miren mi caso particular. A través de todos estos
años yo he tenido que abortar mis planes de ir a El Mamey 7 u 8 veces. En la
primera ocasión, era nuestra intención el llevar nuestros hijos por 3 o 4
semanas cuando mi hijo mayor Leo terminara sus estudios de bachillerato. Después
de tener todo casi preparado, mi hijo tuvo que ingresar a una Universidad en Carolina
del Norte y nuestros planes se troncharon; teniendo que abortar o interrumpir
un viaje tan deseado y tan merecido.
En
otra ocasión le tocó a mi hija Mercedes. El plan era que cuando ella
terminara su Universidad, y siendo la muchachita tan buena estudiante, como
regalo emprender el ansiado viaje hacia El Mamey por un mes. Desde que mientras
tanto Mercedes había estado aplicando por entrar en diferentes programas para
su doctorado, sucedió que recibió una carta de Francia con un
ofrecimiento para el programa de física en la Universidad Sorbona en París. Esta
vez, los recursos económicos para disfrutar y ver nuestros amados amigos
tuvieron que ser dispuestos para aquél propósito y nuestros planes abortados. Como
juiciosamente decimos allá ” a veces a uno los planes se les vuelven
planetas”
Ahora,
moviéndonos más cercanos al grano, vamos a referirnos al Aborto o la
interrupción de la preñez, que es la otra palabra que los arrogantes hipócritas
han tratado de demonizar. Lo primero que causa curiosidad con relación al tema
del aborto es que muchos de los ridículos que fieramente se oponen a que se
practique son hombres, lo que ya de por sí es un descaro y una falsedad,
porque los hombres no paren. Y desde que ellos no paren, ellos nunca han vivido
ni probablemente vivirán la experiencia de una mujer preñada.
Todo
es parte de un trampolín sin bases lógicas, usado para oponerse a la Liberación
Femenina, negándose a aceptar que las mujeres han sido discriminadas, vandalizadas
y pisoteadas por largo tiempo, con el bochornoso y detestable pensar de que
ellas son sólo un objeto, y que ellos son los propietarios. Pero sucede que el
cuerpo de las mujeres sólo les pertenece a ellas; que ellas son las dueñas de
sus cuerpos.
Si
ellas no quieren tener un hijo de un Juan de los Palotes, de un patán, de un
maniático, de un vago o de un borrachón pendenciero bueno para nada, ellas son
libres de decidir y nadie debía venir de entrometido a imponerles algo que sólo
a ellas compete. El negarles a las mujeres su libertad y el derecho a hacer y deshacer
con su cuerpo es negarles la dignidad y la oportunidad de ser autosuficientes.
Cuando
la vida de una mujer esté en juego, un aborto del embarazo es pertinente; cuando
la vida o el bienestar de un niño esté en peligro, un aborto es una
apremiante necesidad. Cuando la mujer piense que su futuro, sus planes y su
progreso pueden ser destruidos por haber quedado preñada,
la decisión de terminar o no la preñez sólo le incumbe a ella.
Las
mujeres salieron victoriosas cuando lucharon por tener derecho a votar. Las
mujeres triunfaron cuando pelearon como tigresas por el uso de los
contraceptivos, por la Planificación Familiar, decidiendo cuántos hijos ellas
querían tener, y las mujeres están venciendo en su lucha por el derecho a tener
un trabajo bien pagado en iguales condiciones que los hombres.
Curiosamente,
muchos de los países que nos tratan de controlar y que se roban nuestras
riquezas, imponiéndonos sus patrones culturales, han legalizado el aborto, tal
como es el caso de Alemania, Grecia, Inglaterra, Estados Unidos, y muchos
otros, donde las mujeres unidas han conquistado el derecho a decidir .
En
la mayoría de países latinoamericanos, la práctica del machismo engendra el
desprecio a las mujeres, negándoles el derecho de sentirse protagonistas de sus
vidas. Sin embargo, esta es la zona del planeta donde se practican más abortos,
provocando esto la muerte de miles de mujeres por falta de atención médica, porque
muchas tienen que hacerlo a escondidas, como si estuvieran robando.
Todavía
en Arabia Saudita las mujeres no pueden manejar un carro ni pueden caminar
junto a un hombre. En lugares de la India ellas no pueden decidir con quién desean casarse. En Italia las mujeres sufren golpes y atropellos por parte de los
esposos.
Para
decir la verdad, no viene a ser una sorpresa el ver que las mismas personas que
promueven el machismo y que imponen obsoletas costumbres en las mujeres, para
que no se levanten, son las mismas que les niegan el derecho a la dignidad , al
derecho igualitario y el derecho a decidir y a escoger.
La
analogía que estamos haciendo hoy entre dos diferentes actitudes que proceden
del mismo fogón sin chispas, que no tiene de qué hablar en estos días,
pero que trata por todos los medios de mantenerse en el medio aún cuando tiene
que acudir a odiosos y aborrecidos procedimientos en su decadente y estéril
odisea en busca de nada.
Lo
que faltaría sería el preguntarse, ¿cómo es que los jerarcas religiosos
apoyan a los infames dictadores que asesinan a millones de mujeres, preñadas o
no, sin levantar la voz ni protestar? Aquí se puede observar el doblez y
la hipocresía de esos vagabundos mangrinos. Cuando uno de estos viejos abre la
boca oponiéndose al aborto, ellos se olvidan de que muchas mujeres callan,
quizás atemorizadas, pero ellas piensan y calculan.
Así que
cuando un malvado obispo, católico o de cualquier otra religión, trata de
meterse con las mujeres, aunque ellas se lo reservan, si uno las mira a los
ojos, uno se da cuenta de que ellas están listas para decir:”cállate la boca
viejo del diablo, y mejor vete a meterte en tu vida” No se jueguen con las
mujeres, que ellas son el motor de la familia.
