viernes, 19 de octubre de 2018

Disputando las dobleces de los mentecatos


Por el Doctor José Pérez

Procediendo del hallazgo de que algunos intereses manejan el uso de ciertas palabras a su antojo, con el dañino propósito de hacerles creer a las gentes que esas palabras tienen un sólo sentido, es forzoso salirles al paso, sin pretensiones de jueces o de querer ostentar excesivo celo, para desarroparles la negra charada. No es necesario contar con gran perspicacia o hacer grandes investigaciones para lograr percatarse de los perversos propósitos, y los fines engañosos de los perpetradores.

Del fecundo jardín de las tantas palabras que los mañosos atrevidamente usan, para tratar de cambiar blanco por negro, esta vez sólo vamos a referirnos a dos: “Gran matanza de personas que tiene como fin exterminar un grupo social” es como el Diccionario define la palabra Holocausto. Con esta definición como bandera, podemos andar nuestro camino sin temor a errar o sin miedo a desviarnos de nuestra primaria aspiración. Se puede notar sin embargo, que en la definición de nuestra palabra escogida, Holocausto, se excluye el motivo por el cual se extermina.

Así que cuando los truhanes de los siglos XV y XVI que hoy son conocidos como “santos” formaron gangas, hordas y bandas en lo que se conoce como La Inquisición para recorrer los caminos europeos asesinando, quemando, erigiendo piras para achicharrar personas, con el fin de  atajar los acariciantes vientos del Renacimiento, allí no se salvó niño que madre parió, anciano lerdo en su caminar o mujer, aunque estuviera esperando un bebé. Aquello fue un repulsivo y bochornoso holocausto en aras de la ignorancia y la superstición, provocado “para que la población no se les pudiera escapar de las garras”.

También, cuando en el siglo XVI, el alemán Martín Lutero, sintiéndose asqueado por la corrupción, villanía, ruindad y bajeza de la iglesia católica, promovió la llamada Reforma Protestante, tratando de “higienizarla”, inmediatamente aglutinando millones de seguidores en toda Europa, los jerarcas católicos respondieron con crueles matanzas y persecuciones en masas, provocando un terrible holocausto, asesinando sin respetar niños, ancianos, inválidos o mujeres embarazadas.


Cuando en el año 1933, los aristócratas, la iglesia católica y los oligarcas europeos maquinaron y aportaron recursos para aupar y apoyar el Hitler de Alemania, encargándolo de “acabar con el virus socialista” de los judíos europeos y los bolcheviques rusos, asesinando millones, torturando, y situando millones más en las cámaras de gas de los Campos de Concentración, donde niños, ancianos, y mujeres embarazadas sucumbieron, aquello fue un canalla holocausto. 

Cuando en el año 1937, la brutal dictadura de Rafael Trujillo y sus secuaces racistas bárbaramente provocaron el inhumano asesinato de miles de haitianos a lo largo y ancho del territorio de la República Dominicana, convirtiendo a sencillos y humildes campesinos en carniceros criminales, sin respetar niños, ancianos o haitianas preñadas, ese horroroso acto que tiñó el suelo dominicano de sangre inocente, se ha catalogado de un holocausto; y no hubo un sólo jerarca eclesiástico que levantara su voz oponiéndose al horrendo suceso.

Cuando en el año 1939 se produjo en España una de los más cruentos y sanguinarios conflictos de que se tenga noción; guerra desigual y odiosa provocada por el perverso Francisco Franco y sus seguidores capitalistas, monárquicos y oligárquicos, para perseguir y asesinar millones de “comunistas” en todo el territorio español; donde mujeres preñadas, ancianos y niños inocentes no pudieron escapar de la tremenda carnicería; la dictadura implantada se mantuvo por casi 40 años y la  élite religiosa estuvo entre los grandes beneficiarios del ruin holocausto.

Cuando en el año 1973, la CIA norteamericana envalentonó a los cobardes y traidores militares chilenos para que desconocieran el proceso democrático de aquella nación suramericana, asesinaran al Presidente Allende e iniciaran el “tumbe” de miles de jóvenes, estudiantes, cantantes, escritores, poetas, profesores, dirigentes obreros y campesinos y políticos del variado  arcoiris nacional, sin importar los miles de mujeres preñadas prisioneras y torturadas. Este fue un horrendo holocausto de más de 20 años. El cardenal y los corruptos violadores obispos chilenos vivieron holgados bajo una dictadura que ellos mismos impulsaron y apoyaron

Cuando en el año 1975, los militares indonesios, dirigidos por el alicate Suharto, fueron incitados  por los Estados Unidos para que asesinaran y persiguieran “todo lo que oliera a comunismo”, torturando millones de personas y enterrándolos en fosas comunes, en un hecho catalogado a nivel internacional como “uno de los más salvajes y bárbaros asesinatos en masas  del siglo XX”. En este cínico holocausto no importaron niños, mujeres preñadas o ancianos. Hoy, en cualquier lugar en que se esté excavando para una construcción, aparecen los esqueletos por miles. Los obispos indonesios fueron parte de los instigadores.

Durante los 10 largos años de la llamada Guerra de Vietnam(1965-1975)se reportaron numerosas matanzas y asesinatos en masas que por su fiereza, el odio, y la servidumbre de los lacayos que la provocaron, han sido reconocidas como holocaustos contra la población del país de Vietnam. Los “padrecitos” de Vietnam tuvieron que ver con los crímenes, en concordancia con la Embajada estadounidense en aquel país. Todavía hoy, en aquél heroico país se reportan hallazgos de tumbas repletas de asesinados y torturados.

Cuando en el año 2012, la corte de justicia de Guatemala encontró al evangélico-pentecostal Efraín Rios Montt culpable de genocidio y crímenes de lesa humanidad, la totalidad de la población guatemalteca saltó emocionada en algarabío. Sólo dos años(1982-83)le tomó a aquél degenerado  reptil y su grupo para provocar diversas masacres, uno de los más ruines holocaustos que se conocen en América Central.

Es necesario detener aquí la carroza de ignominia, porque de seguir se terminaría el papel. La lista de genocidas sirvientes de los poderes oligarcas, latifundistas y religiosos es demasiado extensa. Pero no por ello debemos olvidar que tanto el Stroessner de Paraguay, el Videla de Argentina como el Somoza de Nicaragua, todos obtuvieron sus certificados y diplomas de reconocimiento por los holocaustos cometidos contra las poblaciones de  sus respectivos países y se llevaron esos diplomas con ellos directo al infierno. Si alguien siente curiosidad por conocer más sobre este tema, ahí está la Historia, y el Internet.

Hasta aquí se puede apreciar de cómo a la palabra Holocausto le han dado un uso amañado y acomodaticio para referirse a un específico acontecimiento; pero también se puede ver que la palabra no es nueva; ya ha sido usada para señalar incontables bestiales e inhumanos actos contra la sociedad a través de siglos.

Es notable también el encontrar que las fuerzas progresistas, aunque a la larga han sido inconquistables, han sido el blanco escogido por las sombrías y recalcitrantes fuerzas de la sociedad, que son los propulsores de los holocaustos, y que por aferrarse y ostentar el poder, se oponen a los cambios sociales, políticos y económicos.

Ahora, vamos a movernos para ver la otra palabra usada por los mañosos para provocar confusión. El verbo abortar gramáticamente significa frustrar, interrumpir, desbaratar. El sustantivo es aborción o aborto. La palabra aborto significa terminar o parar algo de una manera abrupta. Podría haber aborto por una emergencia o algo imprevisto, un accidente, o algo fortuito. También podría haber aborto de forma voluntaria;en ese caso se podría catalogar de cambio de planes.

Por ejemplo, usando un caso muy simple, vamos a suponer que uno hace un acuerdo con Narciso para que lo recoja en la madrugada, porque uno tiene que ir a la Capital. Uno se levanta bien temprano, se baña, se cepilla los dientes, se viste y se pone a la espera de la guagua. En eso, se escucha un motor acercándose, se oyen unos pasos y a alguien tocando la puerta. Uno abre la puerta y allí está Taelo diciendo que “la guagua de Narciso se dañó, que él no va a poder ir”. Los planes de uno han sido interrumpidos; ha habido un aborto de los planes de poder llegar temprano a la Capital.

He aquí otro ejemplo más, que por lo sencillo no deja de tener sentido para argumentar nuestro caso. Uno se propone comprarle los útiles escolares a unos niños para mandarlos preparados a la escuela cuando comience el año escolar. Para tal propósito, uno tiene pensado vender una puerca que uno ha estado engordando por meses. Pero algo imprevisto sucede. Una semana antes de  la apertura escolar, la puerca se enferma y se muere. Esta situación vino a abortar nuestro propósito.

Para no tener que ir muy lejos, miren mi caso particular. A través de todos estos años yo he tenido que abortar mis planes de ir a El Mamey 7 u 8 veces. En la primera ocasión, era nuestra intención el llevar nuestros hijos por 3 o 4 semanas cuando mi hijo mayor Leo terminara sus estudios de bachillerato. Después de tener todo casi preparado, mi hijo tuvo que ingresar a una Universidad en Carolina del Norte y nuestros planes se troncharon; teniendo que abortar o interrumpir un viaje tan deseado y tan merecido.

En otra ocasión le tocó a mi hija Mercedes. El plan era que cuando ella terminara su Universidad, y siendo la muchachita tan buena estudiante, como regalo emprender el ansiado viaje hacia El Mamey por un mes. Desde que mientras tanto Mercedes había estado aplicando por entrar en diferentes programas para su doctorado, sucedió que recibió una carta de Francia con un ofrecimiento para el programa de física en la Universidad Sorbona en París. Esta vez, los recursos económicos para disfrutar y ver nuestros amados amigos tuvieron que ser dispuestos para aquél propósito y nuestros planes abortados. Como juiciosamente decimos allá ” a veces a uno los planes se les vuelven planetas”

Ahora, moviéndonos más cercanos al grano, vamos a referirnos al Aborto o la interrupción de la preñez, que es la otra palabra que los arrogantes hipócritas han tratado de demonizar. Lo primero que causa curiosidad con relación al tema del aborto es que muchos de los ridículos que fieramente se oponen a que se practique son hombres, lo que ya de por sí es un descaro y una falsedad, porque los hombres no paren. Y desde que ellos no paren, ellos nunca han vivido ni probablemente vivirán la experiencia de una mujer preñada.

Todo es parte de un trampolín sin bases lógicas, usado para oponerse a la Liberación Femenina, negándose a aceptar que las mujeres han sido discriminadas, vandalizadas y pisoteadas por largo tiempo, con el bochornoso y detestable pensar de que ellas son sólo un objeto, y que ellos son los propietarios. Pero sucede que el cuerpo de las mujeres sólo les pertenece a ellas; que ellas son las dueñas de sus cuerpos.

Si ellas no quieren tener un hijo de un Juan de los Palotes, de un patán, de un maniático, de un vago o de un borrachón pendenciero bueno para nada, ellas son libres de decidir y nadie debía venir de entrometido a imponerles algo que sólo a ellas compete. El negarles a las mujeres su libertad y el derecho a hacer y deshacer con su cuerpo es negarles la dignidad y la oportunidad de ser autosuficientes.

Cuando la vida de una mujer esté en juego, un aborto del embarazo es pertinente; cuando la vida o el bienestar de un niño esté en peligro, un aborto es una apremiante necesidad. Cuando la mujer piense que su futuro, sus planes y su progreso pueden  ser destruidos  por haber quedado preñada, la decisión de terminar o no la preñez sólo le incumbe a ella.

 Las mujeres salieron victoriosas cuando lucharon por tener derecho a votar. Las mujeres triunfaron cuando pelearon como tigresas por el uso de los contraceptivos, por la Planificación Familiar, decidiendo cuántos hijos ellas querían tener, y las mujeres están venciendo en su lucha por el derecho a tener un trabajo bien pagado en iguales condiciones  que los hombres.

Curiosamente, muchos de los países que nos tratan de controlar y que se roban nuestras riquezas, imponiéndonos sus patrones culturales, han legalizado el aborto, tal como es el caso de Alemania, Grecia, Inglaterra, Estados Unidos, y muchos otros, donde las mujeres unidas han conquistado el derecho a decidir .

En la mayoría de países latinoamericanos, la práctica del machismo engendra el desprecio a las mujeres, negándoles el derecho de sentirse protagonistas de sus vidas. Sin embargo, esta es la zona del planeta donde se practican más abortos, provocando esto la muerte de miles de mujeres por falta de atención médica, porque muchas tienen que hacerlo a escondidas, como si estuvieran robando. 

Todavía en Arabia Saudita las mujeres no pueden manejar un carro ni pueden caminar junto a un hombre. En lugares de la India ellas no pueden decidir con quién desean casarse. En Italia las mujeres sufren golpes y atropellos por parte de los esposos.

Para decir la verdad, no viene a ser una sorpresa el ver que las mismas personas que promueven el machismo y que imponen obsoletas costumbres en las mujeres, para que no se levanten, son las mismas que les niegan el derecho a la dignidad , al derecho igualitario y el derecho a decidir y a escoger.

La analogía que estamos haciendo hoy entre dos diferentes actitudes que proceden del mismo fogón sin chispas, que no tiene de qué hablar en estos días, pero que trata por todos los medios de mantenerse en el medio aún cuando tiene que acudir a odiosos y aborrecidos procedimientos en su decadente y estéril odisea en busca de nada.

Lo que faltaría sería el preguntarse, ¿cómo es que los jerarcas religiosos apoyan a los infames dictadores que asesinan a millones de mujeres, preñadas o no, sin levantar la voz ni protestar? Aquí se puede observar el doblez y la hipocresía de esos vagabundos mangrinos. Cuando uno de estos viejos abre la boca oponiéndose al aborto, ellos se olvidan de que muchas mujeres callan, quizás atemorizadas, pero ellas piensan y calculan.

Así que cuando un malvado obispo, católico o de cualquier otra religión, trata de meterse con las mujeres, aunque ellas se lo reservan, si uno las mira a los ojos, uno se da cuenta de que ellas están listas para decir:”cállate la boca viejo del diablo, y mejor vete a meterte en tu vida” No se jueguen con las mujeres, que ellas son el motor de la familia.