Cuando se lee en orden lógico el Libro de Los proverbios se
crea un estado de conciencia lúcida para saber aplicar y aplicarse conceptos
que en cualquier estadio de la existencia puedan ser útil para la vida;
cuidando no desperdiciar cualquier ocasión que pudieran producir paz y
tranquilidad por saber que en lo personal y social todo incurra para
tranquilidad emocional de manera integral.
Para ello se debe tener en cuenta: No dañar el entorno ecológico
que nos circunda.
Observar las acciones a realizar y escoger las demás
prioridades.
Saber donde estamos y a donde vamos, porque todo pasará y
todo será historia, recuerdo o lamentaciones.
Debemos aprender a dar carácter a lo más importante
mientras lo demás es complemento.
En el desempeño económico, saber hacer buen uso del dinero
y los recursos para el sustento diario.
Las relaciones familiares deben estar por encima de todos
los intereses.
Cuidarse de no actuar en mentiras, engaños, extorsión y
menosprecio a la dignidad humana.
Buscar el reino de Dios y su justicia, mientras los demás llegarán
por añadidura.
Saber que La
Misa está por encima de toda reunión, trabajo, Hora Santa,
Santo Rosario, chabacanería, sin perder de vista que es Cristo Jesús quien es
ofrecido a Dios Padre como ofrenda y por encima de todo.
En cada eucaristía están contenidos todos los misterios de
la salvación. En el momento de la consagración entra Cristo mientras el
sacerdote es un instrumento.
El pan de los hijos debe estar antes que el de los perros,
cerdos o gallinas.
Los vicios pervierten, envilecen, causando daño moral,
espiritual o social.
El hijo mal agradecido será el que mejor se corrige.
La mayor felicidad está en el deber cumplido.
La inteligencia permite entender donde está el peligro y el
bienestar.
Nada ni nadie debe ocupar el lugar de Dios en la vida
personal. Llegará el día en que no quedará piedra sobre piedra.
Nunca siembre o construya en lo ajeno, perderá el derecho.
Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo.
