sábado, 15 de abril de 2017

Embrollo

 Por el Doctor José Pérez

Una de las grandes diferencias entre los tiempos que vivimos ahora y la época pasada, es que antes no habían las facilidades, ni los medios o maneras para constatar si lo que nos decían o lo que escribían era verdad o mentira. En el pasado era más difícil encontrar recursos para averiguar y hacer las indagaciones, siempre que los culpables podían más que ahora ocultar sus andanzas. A veces había que ser un erudito, o, con perspicaz esfuerzo, buscar la manera para llegar al fondo de los puntos que uno deseaba conocer. Incluso, en diversas escuelas, muchos estudiantes pudieron    escuchar a amistosos maestros, como aquél Papo Rojas de El Mamey, instruyendo a los párvulos:  ”muchachos, siempre busquen el porqué de las cosas,”estimulándolos a la investigación.

Allá en El Mamey, lugar de la República Dominicana de donde yo procedo, en la provincia  Puerto Plata, Yo crecí oyendo la expresión de que hay “mentirosos y habladores.”Cada una de estas palabras teniendo su propia definición. Según ellos, el mentiroso, también conocido como embustero, es la persona que inventa cosas inciertas; ellos crean historias o rumores que  ni por asomo son,ni han sido, ni parecen haber sido o sucedido. Al hacer esto, muchas veces a propósito, el mentiroso le hace gran daño  a la sociedad porque, curiosamente, donde vive el humano, las palabras del mentiroso se diseminan como un “reguero de polvora”,mientras que la verdad viaja montada en un burro de lento caminar.


De acuerdo a ellos, el hablador es el que todo lo dice, también propagando todo lo que oye. A ese también lo llaman “lengua larga”,lo mismo que “pico chato” y “chismoso”. Este tipo de personas es diferente al de los calieses o espías, porque a estos les pagan por su “trabajo”,aunque este pago podría ser alguna pequeña dádiva o una botella de ron, no importando que sea “ron lava gallos” Ellos están tan ocupados en servirles a sus amos, que no se preocupan mucho por la calidad del pago recibido. El hablador se hace tan conocido en el pueblo, que cuando hay un grupo de personas conversando de cualquier tema en un lugar, desde que lo alcanzan a ver que viene, inmediatamente el grupo se desbarata.

Uno se podría imaginar cuántos millones de mentiras se han dicho, escrito, inventado y propagado para tratar de engañar, engatusar y evitar o impedir que conozcamos verdades. Nos han tomado por incautos. Muchas veces es nuestra propia culpa, por haraganería. Porque no queremos ir donde están los libros. Algo que se debe tener claro es que los libros nunca van a venir donde nosotros.Hay que levantarse de las sillas, ir a la biblioteca, atreverse a tomar un libro prestado (leerlo y devolverlo),o, si se cuenta con   recursos, comprarlos en las librerías.

Aconsejable sería despegarse de las mesas de dominó y juegos de barajas. Olvidar las venenosas novelas, que convierten los dueños de los programas de televisión y a los que las escriben y producen en multimillonarios. Las venenosas novelas traen los mensajes que los explotadores y latifundistas quieren, enseñando nada positivo. Todas son preparadas para mantener el atraso y las nocivas ideas coloniales y feudales. Y no deben confundirse con el género literario llamado Novela, que es “otro tipo de animal.”

En nuestros días, los teléfonos(tele=lejos, fono=sonido)llamados celulares, nos permiten el acceso al Internet, el cual nos permite a su vez, investigar lo que queramos, cuando queramos.¡Se acabó el control y las limitaciones! Podría haber algunas personas que se sorprenderían si les decimos que hay gran cantidad de individuos que odian el Internet a muerte, siendo el principal motivo el que ya no nos pueden mantener maniatados ni nos pueden limitar el interés y la curiosidad por saber y conocer. Noticia que se origina en algún lugar del planeta, ahora la conocemos en un minuto por medio del Internet, no dándoles  tiempo a los tramposos avivatos a manipularla.

Si se escucha una noticia en la televisión o la radio, que parezca extraña, o que deje a uno en la duda, inmediatamente hay que ir al Internet e investigarla, o pedirle a un amigo que, por favor se lo escudriñe. En resumen: no se debe creer todo lo que se lee o todo lo que se oye, o ni siquiera  todo lo que se ve, sin sentirse con el derecho a investigar. Con los nuevos recursos, herramientas y utensilios informativos, es posible conocer cosas que parecen borrosas y nebulosas, o que los tunantes quieren mantener en las tinieblas.

Supongamos que alguien quisiera saber cuáles son las principales compañías a las que el gobierno permite la venta y tráfico de armas en el país, para que los dominicanos se maten uno con otro. Esas compañías obtienen grandes fortunas con la sangre dominicana. Vaya al Internet e investíguelo.

Si alguien desea conocer quiénes son las ratas propietarias de éste o aquel banco, que periódicamente estafan al país, expoliando millones y entonces huyendo a protegerse al exterior, mientras planifican cómo volver otra vez a embaucarnos, por favor búsquelo en el Internet.

Si usted en algún momento sintiera curiosidad por saber de dónde procede el dinero que los mercaderes capitalistas usan para construir éste o aquel magnífico, lujoso gran hotel, donde curiosamente el negocio hotelero no es el negocio principal. Mire que se lo pido, rastréelo en el Internet.

El que esté interesado en saber qué cantidad de fondos del presupuesto nacional se dedica a la educación y a la salud pública, y qué cantidad a la guerra, en un país que ni quiere atacar a nadie,  nadie quiere atacarlo, ni tampoco se le conoce como el gran guerrero que va por el mundo invadiendo, ametrallando y bombardeando naciones; vaya y encuéntrelo en el Internet.

Cualquiera que desee conocer quiénes son los principales beneficiarios de “el negocito” de la lotería nacional, que por años y años ha enriquecido a tantos, al mismo tiempo empobreciendo a tantos más. Ahí está, averígüelo en el Internet. Venturosos tiempos pregoneros, en que la tecnología y la ciencia han permitido a las personas humildes conocer los pequeños secretillos de los verdugos que controlan el estado burgués.

Quien desee conocer cuales son los propietarios de las grandes ferreterías,que han causado la deforestación de nuestros bosques,que tan negativo efecto ha tenido en el cambio climático y que han provocado que los ríos se sequen, consígalo en el Internet.

Entonces, el nietecito de don Efigenio, que es un niño muy vivaz, le pregunta al abuelo:”Abuelo, y ¿qué usted va a hacer cuando encuentre todas esas informaciones que dice el Dr. Pérez?” Y don Efigenio contesta, con cara de persona que ya no aguanta más:”¡Denunciar toda esa cáfila de sinvergüenzas!”

Hay dos tipos de personas, los explotadores que controlan la sociedad, la economía, la actividad política, y los medios de comunicación; y los explotados que viven día a día “empujando la carreta” y no poseen medios de producción, ni tienen de qué vivir. Entonces, como los ricos poseen los medios de comunicación, los periódicos, las revistas, los programas de televisión y las imprentas, esos medios propagan las ideas de ellos, lo que ellos quieren colar o cedacear, lo que ellos deciden informarle a la sociedad, sea esto mentira, verdad, importante o no importante del todo. Recordó el presidente reformista de la burguesía liberal de Ecuador, Rafael Correa, en días pasados, que “desde que se inventó la imprenta, los propietarios de la imprenta son los que controlan lo que se imprime en la imprenta.”¡Mas claro de ahí, ni un claro en el monte!

A los que quieren mantener el atraso y limitar el conocimiento de la población se les está haciendo cada día más complicado. La tecnología y la ciencia se están encargando de ellos. La ciencia y la tecnología les están dando la paliza! El proceso ha sido largo, pero a través de cruentas escaramuzas ellos están perdiendo las batallas, y eventualmente la guerra. Cada día se les hace más difícil mantenernos en el atraso y en la ignorancia. Aunque también es verdad que ellos, como cuentan con enormes recursos económicos, aprovechan esos avances informativos para propagar la perversión y la alegría ficticia, engatusando la población.

Ellos hacen todo lo posible por asesinar el Internet. Siempre se han opuesto a lo que “huela” a avance. Esos obscurantistas han respirado tranquilos y regocijados cuando, a través de sombrías negociaciones, han empujado millones de jóvenes fuera de los países a deambular por tierras extrañas, para que se marchiten, mientras “la vida sigue su agitado curso” y ellos consiguen un escape a su olla de presión. Pero las nuevas ideas que traerán los cambios en nuestro país, marchan incontenibles para traer un brillante futuro.

Quinientos años es un largo tiempo para mantenerse controlando al otro, mintiendo, abusando e imponiendo gobiernos, no importa lo demoníacos que esos gobiernos hayan sido. En nuestro país hasta hoy, ellos siempre han ganado. Ellos gozaron del gobierno del sin conciencia Nicolás de Ovando, les sacaron el jugo a los gobiernos coloniales, se cobijaron bajo las tétricas figuras de los diabólicos Pedro Santana, Billini y el carnicero Ulises Heureaux. Disfrutaron de la ilegal invasión norteamericana del 1916,que los llenó de satisfacción y les dio protección, y entonces “coronaron la reina” y su sueño se hizo realidad cuando esa brutal invasión les regaló en bandeja de   diamante la horrorosa dictadura del malévolo Rafael Trujillo. Este sujeto les permitió vivir en efervescente regocijo, manteniendo al buey dominicano con el pesado yugo por tan largo tiempo.

La caída de la principal cabeza de la horrenda dictadura no les hizo “ni cosquillitas”, porque lo que continuó los sustentó y les dio más participación en el control del estado burgués latifundista. Aquí ellos se sintieron en el paraíso, tanto con la dictadura ilustrada de Joaquín Balaguer, el santurrón ahijado de los invasores norteamericanos, como con los hipócritas gobiernos socio-democráticos, socio-reformistas, “socio-embusteros” que siguieron.

En el libro “Pulpo”, publicado en el año 1970,la autora Claire Sterling establece “de cómo la mafia internacional estaba planificando convertir a Jamaica, Puerto Rico y la República Dominicana en paraísos del tráfico internacional de las drogas, porque según ellos se les hacía mucho más fácil trasegarla al territorio norteamericano, donde está el gran dinero y los grandes traficantes con tremenda influencia en aquella corrompida sociedad.”Si alguien estuviera interesado en saber si la autora de el libro hizo buen trabajo investigativo, ahí lo puede ver en la práctica hoy. El único país que no pudieron arropar con la sábana del blanco polvo, fue Cuba, porque los cubanos “no comen cuento, ni creen en relajo”.

Y así fué como los latifundistas y los muchachos fuertes produjeron a Escobar y tuvieron que vendérselo a la DEA norteamericana, para que fueran ellos los que organizaran y administraran el negocio. Quizás muchos piensan que es redundante cuando yo insisto en el mismo tema, como un “disco rayado,” planteando que primero nos  llenan de los vampiros chupa sangre que hacen  fortunas con las religiones, que suavizan y preparan el terreno,  y entonces entran los jinetes del terror: las drogas y las armas, a hacer su horripilante y desastroso trabajo.

Pero el problema no son las drogas y las armas, porque esto significaría nada, esto sería algo inerte, algo que no se mueve sólo, y si no se mueve sólo, nadie le hiciera caso ni probablemente se preocupara de ello. El problema son los señores traficantes de drogas y los señores mercaderes de armas.¡Esos son los que están acabando con nuestros países! ¡Y esos sí que se mueven!

Todo ha sido cuidadosamente planificado por los mercaderes capitalistas. Ellos se ríen a carcajadas de las “palabritas bonitas” como educación, progreso, avance o futuro del país. A esa clase sólo le preocupa lo que va para el bolsillo. Ellos son los propietarios de los bancos y de los terrenos desperdiciados, o baldíos, que ellos poseen pero que no dan beneficios al país, porque no producen.


Esos turpenes son los dueños de las imprentas, y nosotros leemos lo que ellos imprimen en esas  imprentas, aunque sea mentira. Con sus propósitos malignos y mezquinos, ellos, que viven en el pantanal, infamemente imponen sus pantanosas ideas, para tratar de mantenernos empantanados, y, al mismo tiempo, hacer dinero.