jueves, 6 de abril de 2017

Carta a un atracador

Por Efraín Ortega


Señor atracador, sé que debe estar cansado, que necesita descansar porque no es fácil acostarse de madrugadita después de una faena que duró todo el día de ayer: asechando, buscando estrategias lo menos riesgosas posible para no ser sorprendido por algún intruso de esos que coartan la libertad que usted tiene de buscarse lo suyo. ! Ah !, y por suerte que ayer no tuvo que matar a nadie y que por eso, se la pudo pasar por lo alto disfrutando el botín robado. Pero perdón, es que tengo que decirle algunas cosas que le servirán pera sus próximas odiseas. 

Escuche bien: El dinerito que se llevó de la joven que llegaba a su trabajo antes de las 8cho A.M., no era mucho, pero el trote que esa elegante pero pobre mujer tuvo que pasar para adquirir los papeles personales incluyendo los del seguro de su pequeño hijo que padece de asma y que la noche anterior no durmió bien porque le hizo una crisis. Lo del señor del celular que usted se llevó después de darle un fuerte golpe en la cabeza. Sabe usted, fue un regalo de su hija que está en el extranjero, con dos trabajos para poder subsistir y se lo envió para comunicarse con su padre con más facilidad y él lo llevaba a empeñar para comprarle los remedios a su hijo epiléptico.

 Y la situación de la pasola, ese muchacho la cogió prestada y ahora no sabe qué hacer. Yo sé que su madre en este momento está feliz viéndolo a usted dormir tranquilo e impedirá que en la casa se haga ruido para que no le vaya a molestar. Pero, resulta que su actividad de ayer tiene en estado de desesperación a varias familias, muchos de ellos, anoche no pudieron pegar los ojos. No sé si se acuerda del señor delgado que tenía una barba como de cinco días sin afeitar, llevaba buena cantidad, gracias a eso usted pudo comprar varias dosis de su sustancia favorita para sus compañeros también. 

Pero resulta honorable caballero atracador, que ese señor del que le cuento: había ido a un prestamista a recoger ese dinero para abonar a una clínica donde tiene interna su madre afectada de cáncer Terminal, figúrese usted que él dejó como garantía los papeles que le acreditan como dueño del Ranchito donde vive, posiblemente pierda a su madre y se quede en la calle, lo que para usted y sus amigos anoche fue risa, para él y su familia será llanto eterno. Nueva vez señor atracador le ofrezco mis disculpas y ruego humildemente me perdone por interrumpir su abrazo con morfeo. "Dígale a madre que le vendría bien un cafecito caliente para la resaca".