Desde que se fundó la primera familia, institución o
agrupación de personas, no han estado ausente las advertencias, como un llamado
a la atención, orientación, consejo y pre aviso.
El ser humano es advertido para que no caiga en el error,
como equívoco y fallas que luego traigan frustración y dolor, con grandes
pesares en la vida; muchos se casan por ilusión y luego llegan a la desilusión,
otros con un alto coeficiente de inteligencia se hacen un futuro inverosímil por
no haber estudiado, en vez de ser libres son esclavos de la pobreza en sentido
general.
Otros viven la cruel amargura de haber confiado en alguien
que luego lo ignora, por que el agradecimiento no pernota en todos los
corazones, más los que viven del negocio en todas las estructuras de la
sociedad, siguiendo el mensaje de Judas “Hijos ahí los dejo para que vivan del
más pendejo”.
Pues es más loable buscar la superación y crecimiento
personal, el mejor esfuerzo es el de uno mismo y no querer llevar una vida de
parásito; porque a la corta o a la larga eso crea infelicidad.
Nuestros niños y jóvenes deben ser albergados para que se
dediquen al estudio para que alcancen su superación personal.
Con respecto a la salvación espiritual se está haciendo un
llamado a la conciencia, pero los afanes y apegamiento a las tenencias hace que
se nos olvide.
Alimentar el alma, los débiles no verán brillar el rostro
divino de Dios.
Formar un hombre o una mujer no es sólo darle comida, cama y
vagancia, también hay que corregirles los defectos a tiempo para que después no
haya lamento.
Los ecologistas están llamando al cuidado del medio
ambiente, evitando las contaminaciones y el corte indiscriminado de los árboles,
como hacer daño a la flora y la fauna.
Psicológicamente muchos nos amargamos por que se nos
corrige, sin tomar en cuenta que las correcciones nos pueden proteger de fenómenos
perjudiciales a la salud mental y emocional ¡Dejémonos ayudar!
Noviembre: Mes de La Familia.
