Santo Domingo.-Un interno penitenciario del Centro de
Corrección y Rehabilitación Abierto Haras Nacionales hizo realidad su meta de
convertirse en profesional, al culminar sus estudios universitarios y graduarse
como Licenciado en Educación, mención Lenguas Modernas, con el título Magna Cum
Laude.
El interno Antonio José González Soñé, de 52 años,
quien concluyó sus estudios con un alto rendimiento académico, se graduó
durante la trigésima graduación ordinaria de la Universidad del
Caribe, del Distrito Nacional, donde profesionales de diversas áreas también
recibieron sus diplomas.
Se trata del segundo privado libertad del Modelo de Gestión
Penitenciaria en iniciar y culminar sus estudios universitarios desde un Centro
de Corrección y Rehabilitación (CCR), quien en el transcurso de su carrera se
destacó por obtener en la mayoría de las asignaturas calificaciones que oscilan
entre los 95 y 100 puntos.
Por su buen comportamiento en los recintos y dando
cumplimiento al período de prueba de la
Ley 224 sobre el Régimen Penitenciario, guarda prisión en el
Centro de Corrección y Rehabilitación (CCR) Abierto Haras Nacionales, en Villa
Mella, municipio Santo Domingo Norte.
Se destaca que ese centro fue el primero de esa
naturaleza inaugurado en el país dentro del programa del Modelo de Gestión
Penitenciaria, donde están recluidas las personas privadas de libertad que han
cumplido con la fase de observación, tratamiento y prueba.
Este interno se ha capacitado en varias actividades
educativas y forma parte de los 44 privados de libertad que califican para
estar en ese lugar por el buen comportamiento que ha exhibido y por haber
cumplido más de la mitad de la condena.
Cabe resaltar, que es miembro del Grupo de Arte y
Cultura del CCR Haras Nacionales y que ha participado en el Festival Artístico
y Cultural Penitenciario que desarrolla cada año el Modelo Penitenciario, donde
ha puesto de manifiesto sus habilidades artísticas en varios renglones de la
competencia.
Su ingreso al sistema penitenciario se produjo el 3 de mayo
del año 2002 por un caso de homicidio, y posteriormente, fue condenado a 20
años de prisión.
Durante el tiempo que duró asistiendo a la universidad,
nadie sabía que era un privado de libertad a menos que él lo expresara, puesto
que no portaba las esposas, ganchos o grilletes. Era acompañado por un Agente
de Vigilancia y Tratamiento Penitenciario (VTP) vestido de civil.
El Modelo de Gestión Penitenciaria procura la reinserción
social del individuo a través de su incorporación a programas de tratamiento y
al cumplimiento de normas.
Los internos penitenciarios de los centros modelos que
cumplen con los requisitos para ingresar al sistema de educación superior
pueden cursar distintas carreras universitarias desde los recintos en el marco
de convenios efectuados con esos fines con diferentes universidades del país.