Jesucristo pasó por este mundo para dar a conocer el Plan de
Salvación al género humano por misericordia y compasión de Dios. Para que no se
desanimaran les prometió enviarle un consolador y dador de vida, el Espíritu
Santo como una promesa insistente.
“Yo rogaré al Padre y les daré otro abogado, que estará con
Ustedes para siempre; el Espíritu de la verdad, que el mundo no puede recibir,
por que no le ve ni le conoce; Ustedes sí le conocen porque vive en el interior
de cada uno”.
Les he dicho estas cosas mientras permanezco entre Ustedes. Pero
el Espíritu paráclito que enviará mi Padre en mi nombre, se lo enseñará todo y
les concordará todo lo que Yo les he dicho.
Les conviene que Yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá
a Ustedes el paráclito consolador quien les dará los para saber tomar sabias
decisiones en sus vidas.
Llegó el día de Pentecostés (50 días después de la Resurrección ),
estaban todos los discípulos reunidos en el mismo lugar; de pronto vino del
cielo un ruido como de un viento fuerte que llenó la casa donde estaban y
vinieron a aparecer unas lenguas como de fuego que se repartían posándose
encima de cada uno. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y empezaron a
hablar en lenguas extrañas, según el mismo Espíritu le sugería expresarse.
“Ven, Espíritu Creador; visita las almas y mentes de tus
fieles y llena la de tu divina gracia los corazones que tú mismo creaste.
El fruto del Espíritu es: amor, alegría, paz, comprensión,
servicio, bondad, lealtad, dominio de sí.
Los cristianos tienen dones diferentes. Por ello deben
colaborar en el Espíritu para llevar el Evangelio cada uno según sus
posibilidades, facultad, carisma y ministerio.
Mayo, mes de las Flores. 15 de mayo día de Pentecostés, baja
del Espíritu Santo.
