lunes, 2 de mayo de 2016

La manifestación del Espíritu Santo

Por el Lic. Eddy Arias

Jesucristo pasó por este mundo para dar a conocer el Plan de Salvación al género humano por misericordia y compasión de Dios. Para que no se desanimaran les prometió enviarle un consolador y dador de vida, el Espíritu Santo como una promesa insistente.

“Yo rogaré al Padre y les daré otro abogado, que estará con Ustedes para siempre; el Espíritu de la verdad, que el mundo no puede recibir, por que no le ve ni le conoce; Ustedes sí le conocen porque vive en el interior de cada uno”.

Les he dicho estas cosas mientras permanezco entre Ustedes. Pero el Espíritu paráclito que enviará mi Padre en mi nombre, se lo enseñará todo y les concordará todo lo que Yo les he dicho.
Les conviene que Yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a Ustedes el paráclito consolador quien les dará los para saber tomar sabias decisiones en sus vidas.

Llegó el día de Pentecostés (50 días después de la Resurrección), estaban todos los discípulos reunidos en el mismo lugar; de pronto vino del cielo un ruido como de un viento fuerte que llenó la casa donde estaban y vinieron a aparecer unas lenguas como de fuego que se repartían posándose encima de cada uno. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extrañas, según el mismo Espíritu le sugería expresarse.

“Ven, Espíritu Creador; visita las almas y mentes de tus fieles y llena la de tu divina gracia los corazones que tú mismo creaste.

La Iglesia actúa por la fuerza y gracias al Espíritu Santo para sus fieles no caigan en la tentación del soborno para apoyar el mal que otros hacen en contra de los más humildes. Nada de mentira, impunidad y hacer mal uso de los bienes ajenos.

El fruto del Espíritu es: amor, alegría, paz, comprensión, servicio, bondad, lealtad, dominio de sí.
La Iglesia en medio de las tentaciones y tribulaciones se ve confortada con el Poder del Espíritu que es gracia de Dios para renovarse continuamente.

Los cristianos tienen dones diferentes. Por ello deben colaborar en el Espíritu para llevar el Evangelio cada uno según sus posibilidades, facultad, carisma y ministerio.


Mayo, mes de las Flores. 15 de mayo día de Pentecostés, baja del Espíritu Santo.