La ciencia todavía no contaba con los medios y mecanismos
necesarios para identificar la causa de la tremenda enfermedad, o para tratar
los síntomas. Ese terrible mal que fue como una terremoto, que producía
fiebre, escalofrío y hemorragia dentro de la piel haciendo que los pies,
los dedos de los pies y la nariz se pusieran negros, de donde vino el
calificativo de “Muerte Negra”. Había ocasiones en que los padres
tenían que dejar fallecer sus hijos sin poder tenderles la mano, o
los hijos ver como morían sus pobres padres en agonía, sin poder dedicarles
alguna atención, con temor a contagiarse con la mortal infección.
Para el tiempo que la epidemia menguó (porque nunca
desapareció complemente, regresando periódicamente, hasta el siglo
diecisiete.), las calles y callejones de las ciudades europeas estaban
cubiertas de cadáveres y en muchas casas y edificios, montones de cuerpos
putrefactos, tantos que habían más muertos que gente para recogerlos. Hoy
nosotros sabemos que la causa de la enfermedad era una bacteria llamada
Yersinia pestis y que quien la trasmitía era una pulga, aunque a su vez esa
pulga era propagada por una rata negra y peluda que fue traída a Europa en
barcos mercantes. Se sabe que cerca de la mitad de la población europea pereció debido
a la mortal enfermedad.
Hay muchos historiadores que han dicho que la Plaga fue uno de los
motivos para que en el europeo naciera el instinto aventurero, como tratando de
escapar del pantano nauseabundo y el ambiente asfixiante de la enfermedad y del
fanatismo religioso, pues muchos padres preferían ver sus hijos partir y
alejarse del peligro, aunque sabían que probablemente jamás los iban a volver a
ver.
La historia de Europa está caracterizada por una
cruenta lucha de clases, con las monarquías corruptas y parasitarias siempre
buscando la manera de mantenerse subyugando a las gentes, chupándoles la sangre
para vivir en el lujo y la suntuosidad. A la clase poderosa europea le encantan
las guerras, las terribles guerras que acaban principalmente con miles de
pobres ignorantes e incautos, que generalmente son los que van a la línea
frontal de batalla. Es como si se entonara aquella famosa cancioncita: “Los
ricos en sus palacios y los pobres en las trincheras; de los pobres se llenan
las tumbas y de los ricos las faltriqueras”.
Se ha levantado el argumento de que los alemanes fueron una
de las causas de la declinación de el Imperio Romano. Dicen que esos teutones
saben cómo pelear, son aguerridos, han aprendido como pasar a través de
privaciones y estoicas situaciones. Pero es bueno recordar que aunque las
guerras germánicas pueden haber influido en la caída del imperio, lo importante
es entender que después de más de mil años destruyendo
civilizaciones y saqueando para que los ciudadanos romanos vivieran una vida
gorda, holgazana, contemplativa y corrupta, ya era tiempo de que el Sistema
Esclavista abriera paso a mejor forma de vida, como fué la aparición del
Feudalismo, donde la burguesía comenzó a desarrollarse a través de grandes
luchas populares. Así que no es de extrañarse que para el año 1492,en
que generalmente se sitúa el comienzo de las grandes aventuras, viajes y
conquistas de los europeos, ellos trajeran consigo su carácter belicoso, sus
creencias religiosas y su pensar supersticioso.
Ahora vamos a tratar de hacer una comparación de la forma de
vida de la mayoría de esos países conquistados y explotados por los europeos y
la manera de vida europea. Y es así que visitando todos esos bonitos
edificios, amplias avenidas, exquisitos palacios, extraordinarios
jardines y suntuosas catedrales podridas de oro y plata de las ciudades de Londres,
Paris, Madrid, Lisboa Armsterdan, Roma, Bruselas, etc. uno se queda pasmado con
la maravillosa vista, la exquisita arquitectura y la lujosidad sin par. Pero
hay algo en el ambiente, algo como que uno no sabe lo que es, como que hay algo
que falta o algo que sobra, como un soplo de amargura. Quizás es que en esas
bellas estructuras está plasmado el dolor, la desesperación y las injusticias
provocadas para obtener los recursos usados para construirlas. Y usted habla
con la gente de Europa, qué amables son, qué educados son, qué hospitalarios
son, qué vida tan tranquila y holgada la de los europeos piensa usted. Míralos
como tienen esas calles de limpias, cómo se sientan en orden en los teatros y
escuchan las óperas con lagrimitas en los ojos, y qué hermosos
parques con sus fuentes con esos cañitos de agua.
Y entonces uno viene y los compara con India, Kenya, Brazil,
México, Congo, Laos, Libia, Haití, Sudáfrica, las naciones latinoamericanas o
cualquier otro país de los tantos por donde pasó la mano rapiñosa del
europeo y uno se pregunta: ¿pero qué le pasó al europeo? Se le
olvidó construir lindas avenidas, preciosos parques, altas torres, largos
puentes colgantes, hermosos jardines y extraordinarios museos en esos países;
pero lo que los europeos no olvidaron fue rapiñarles el oro, la
plata, el níquel, los hidrocarburos, los terrenos ni otras enormes riquezas a
esos países, ni tampoco se les olvidó a los civilizados europeos
imponerles a martillazos las creencias religiosas y supersticiosas a esas
naciones para mantenerlos empobrecidos y ponerlos a caminar cabizbajos, sin
atreverse a mirar el sol de frente.
Según la mitología, y recuerden que un mito es algo que
alguien ha creado en la mente; algo que no necesariamente ha existido. Y es
bueno hacer este llamado porque muchas personas creen todo lo que oyen o leen, sin
investigar ni siquiera un poquito, sin chequear. Pues decía que la mitología
dijo que Europa era una muchacha de una gran belleza, hija de su
madre Telesphassa y su padre Agenor, que era un rey fenicio con su reinado en
Tyro, que era una ciudad-estado en lo que hoy es Líbano. Un día el dios Zeus la
vió y se enamoró perdidamente de ella ,la acechó que
estaba recogiendo flores con sus amigas y se convirtió en un atractivo
buey. Ella se montó en el buey y él se la llevó para la isla de
Creta.
La historita es muy bonita. Hoy los europeos piensan que
ellos descienden de la linda Europa. La burguesía se desarrolló en Europa
primero, la Revolución
Francesa marcó un punto importante en el camino de las
personas para vivir una vida digna y con derechos, en Europa comenzó el
llamado Renacimiento, que fue un movimiento muy interesante en que la gente del
medioevo comenzó a tratar de romper las cadenas del oscuro pensamiento de la Edad Media , volviendo a
los Clásicos, aunque los intereses religiosos y monárquicos inmediatamente
trataron de pararlo y comenzaron a imponer las ideas góticas .En Europa comenzó la Revolución Industrial ,
los europeos fueron testigos de algo que a muchos no les gusta mencionar, pero
como está en la historia de la sociedad humana, hay que hacer referencia,
algo que fue una luz en la oscuridad y que se llamó La comuna de París.
Es posible que muchos de ustedes no hayan oído de ella, ni nadie les había
hablado. Ese es un pequeño secretillo que las gentes que controlan el capital,
las imprentas, los periódicos, el sistema educativo no hablan. No lo mencionan
ni que los maten!.Qué interesante sería si todos los estudiantes del mundo
y los profesores les dedicaran aunque sea un día a averiguar lo que fue la Comuna , cómo se originó y
qué fue lo que pasó en año 1871.
Pues es precisamente basándose en la política francesa, la
filosofía alemana y la economía inglesa que el continente europeo ha logrado
darle al planeta grandes pensadores de la talla de Carlos Marx, Federico Engels
y Vladimir Ulianov, mejor conocido como Lenin, Pasteur, Koch, Freud, Darwin y
otros tremendos hombres de estudios y dedicados al servicio del bienestar
humano.Fue allí en Europa que el Capitalismo, que nació del Sistema
Feudal comenzó a ponerse avaro y a corromperse, a partir de
1878,comenzando algunas naciones a dividirse los territorios de
otros países, controlando su economía y sus gobiernos y preparando la Primera Guerra
Mundial, que fue una guerra imperialista por la redivisión del mundo.
Y
como los oligarcas y burgueses europeos no podían dejar pasar las ideas
socialistas, que por ser tan justas estaban tomando tanta fuerza en el
continente, los europeos se lanzaron a la otra aventura imperialista, la Segunda Guerra
Mundial, que se llevó más de 50 millones de europeos y que contó con
el apoyo de los sectores recalcitrantes, las monarquías, la religión católica,
unos encubiertos y otros descubiertos, todos apoyando al pedante con bigote que
llegó al poder en Alemania en el ano 1933, con todas las fuerzas obscuras
de Europa achubándolo, todos en la retaguardia, detrás de las cortinas, mirando
su muñeco, un hombre pusilánime, sin sustancia y profundamente religioso, que
ellos podían influenciar con la vana creencia de que se
podía destruir el primer estado socialista que conoció la humanidad,
producto de la gran Revolución de Octubre de 1917.Vana esperanza, sueños de un
incauto que se evaporaron con el viento y cuando las avispas, que estaban
tranquilas, haciendo su vida, construyendo su país, educando, edificando y
ayudando su población, se alborotaron, las picadas hicieron huir a los
agresores como ratas y toda su imagen de Fortaleza, de invencibilidad y de
orgullo teutón se resquebrajó y se desplomó al final de la aventura, un
insólito fenómeno sucedió: pasando por increíbles sacrificios e indecibles
sufrimientos y enormes pérdidas humanas, la hermosa bandera roja de los obreros
y campesinos del mundo se vio flotando en el domo del edificio del
gobierno alemán de Berlín, llamado Reichstag.
Bueno, lo demás es historia, pero ha quedado escrito en las
páginas de los anales de la humanidad para mostrar la fuerza de la unidad, porque
cuando se actúa con justicia y con la razón y se cuenta con un partido con una
ideología correcta y una dirigencia con buena intención, entregada totalmente a
su pueblo, hasta los mamandos ayudan, y se logra la victoria. Así que aquí vino
otra aventura que trató de darles una lección a los europeos, que debían
estar por siempre agradecidos de Josef Stalin y el Partido Comunista de Russia,
que por ellos la pela no fue peor, porque la jauría fascista estaba afilando
los dientes para acabar con la civilización y penosamente llevarla para atrás a
los tiempos bizantinos.
Después de perder más de 50 millones de habitantes,la
mayoría jóvenes, usted pensaría que esos europeos van a coger cordura, van a
aprender de sus errores, van a comenzar a ser cautos, van a usar la cabeza, van
a aceptar el libre juego de las ideas. Pero no, aquí ,en el siglo veintiuno los
vemos aumentando el costo de la educación y de la salud, recortando los
beneficios de pensiones, ahogados en la corrupción, otra vez preparando
organizaciones militares, bombardeando países soberanos, violando el derecho
internacional, gastando trillones en armamentos y amenazando con nuevas
guerras. Porque sólo una región del planeta con enormes emociones encontradas y
grandes conflictos de interes podría darles el papel de
protagonistas a ratas con corbatas y personajes de la categoría de Nicolas
Zarkozy y Tony Blair, y dejarlos creer, aunque sea efímeramente, que ellos
podían manejar y representar las relaciones internacionales de todo ese
continente. Parecería que hay gentes que tienen que darse muchos golpes en la
cabeza para aprender a vivir en paz y abrir la mente a las nuevas ideas, a la
ciencia y la tecnología y renunciar al oscurantismo, las supersticiones y la
arrogancia; y no dejarse manejar como borregos, para que la hermosa Europa
pueda sentirse orgullosa de sus hijos.
