Santo Domingo.- Por primera vez en la historia de
Se trata de Deivis Ventura, un activista por los derechos de
la comunidad gay, que, en las listas del Partido Revolucionario Moderno (PRM),
aspira a conseguir plaza en el Parlamento por el municipio Santo Domingo Oeste.
“Ser homosexual aquí implica exponerte a toda suerte de
discriminación. Ser gay, lesbiana, trans o bisexual en nuestro país es un acto
de valentía”, explica en una entrevista con Efe.
Y no es el único que desafía a la política tradicional.
Yimert Telemin se presenta para regidor en la población de la Romana , en el sureste del
país.
Su historial está ligado al movimiento de los derechos
civiles y ha sido amenazado de muerte por presentarse como el primer candidato
homosexual que opta a una alcaldía.
En las listas del Partido Revolucionario Dominicano (PRD),
Telemin, como Ventura, defiende la plena integración: “Las personas LGBT
(lesbianas, gais, bisexuales, transexuales y transgénero) no tenemos derecho a
la salud, educación, empleo, justicia y otros derechos fundamentales”.
Ambos activistas son en parte culpables de que la
discriminación por orientación sexual haya entrado en campaña. Para empezar,
las iglesias evangélicas del país han pedido a los feligreses que eviten votar
en las elecciones a los candidatos que apoyen a la comunidad homosexual.
Por si fuera poco, la comunidad evangélica ha amenazado con
leer en todos los recintos religiosos la lista de los candidatos a diputados,
senadores, alcaldes y a presidentes “proaborto, progay y en contra de la
soberanía” para que no voten por ellos.
Por su parte, la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED)
emitió este mismo mes un duro comunicado contra el embajador de Estados Unidos,
James W. Brewster, un activista homosexual que, desde su llegada a la isla en 2013, ha defendido la
causa LGBT.
Deivis Ventura, maestro de profesión y cristiano de
confesión, califica de “medieval y cargada de odio” la propuesta de leer las
listas de los candidatos en las iglesias.
El aspirante a la alcaldía, en declaraciones a Efe, arremete
contra el dogmatismo religioso y denuncia que las autoridades de República
Dominicana “no han sabido separar las funciones de las iglesias de las del
Estado”.
El debate social, para Ventura, muestra que el inmovilismo
está perdiendo la batalla. “Creo que los países avanzan -dice- por encima de
los grupos que quieren mantener sus intereses a salvo por medio de sujetar las
agujas del reloj marcando la misma hora; el tiempo sigue su curso a pesar de
que las manecillas se detengan”.
El tiempo sigue su curso y en un gran número de países de
Latinoamérica, la participación en política de personas ligadas al LGBT se va
abriendo paso poco a poco.
Desde Luisa Revilla, primera regidora transgénero del Perú,
en el distrito trujillano de la
Esperanza , al concejal chileno y activista Jaime Parada; o
desde la senadora colombiana Claudia López y su noviazgo con la representante
Angélica Lozano, los casos se repiten en todo el continente con aparente
normalidad.
Otros países como Venezuela, Brasil, México, Guatemala, Cuba
o Ecuador cuentan también con políticos gais en sus instituciones o en oficinas
gubernamentales, dando una visibilidad difícilmente imaginable hace diez años.
Según Ventura, República Dominicana también está preparada
“para el cambio” y por ello, en su programa, propone dos leyes a la nueva
cámara que salga de las urnas: una contra la discriminación y otra de identidad
de género.
Las encuestas, hasta ahora, no han mostrado las
posibilidades electorales de ambos candidatos, aunque el optimismo reina en las
filas en sus cuarteles de campaña.
La presencia, por primera vez, de candidaturas de la bandera
del arco iris a dos meses de los comicios ha despertado otro interés en la
larga campaña electoral de la República Dominicana.