martes, 1 de marzo de 2016

Respeto a los Monumentos Nacionales

Por el Lic. Nicanor Hernández Almonte

La Fundación Héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo, presidida por el amigo Porfirio Rodríguez, es una institución que tiene como objetivo fundamental mantener vivo en las presentes y futuras generaciones el ejemplo de sacrificio y amor a la Patria de los héroes y mártires de las expediciones militares del 14 y 20 de junio de 1959.

Los dominicanos y extranjeros que participaron en esas gloriosas expediciones tuvieron el valor de enfrentar con las armas a la tiranía más sangrienta e infernal conocida por América durante el siglo pasado. Aquellos valientes pagaron con sus vidas, con cárceles y torturas inenarrables su noble y patriótico gesto.

La gratitud dominicana honró las memorias de esos valerosos patriotas designando un importante sector del Distrito Nacional con el nombre de Centro de los Héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo. 

En el mismo sector se levantó un monumento en honor de los héroes de la Raza Inmortal, que también incluye un camposanto en el que reposan los restos de 125 expedicionarios que pudieron rescatarse.

Ese camposanto es una extensión del Panteón Nacional, lugar destinado sólo a aquellos que hicieron grandes aportes a la Patria. Se trata, sin lugar a cuestionamientos, de un lugar altamente sagrado y que merece respeto.
La Fundación Héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo colocó en la verja perimetral del referido monumento un total de 21 banderas dominicanas el 27 de febrero pasado, con ocasión del 172 aniversario de la Independencia Nacional.

Persona
s desaprensivas y carentes de pudor se robaron todas esas banderas. Eso no debe ser.
Hace varios años fueron arrancadas y robadas las dos placas que contenían y mostraban en relieve sus datos históricos. También en otra ocasión se llevaron todos los cables eléctricos. El irrespeto no puede ser mayor.


Todos los monumentos y lugares sacros de la Patria deben ser dotados de la vigilancia militar correspondiente para evitar que actos tan vergonzosos como los narrados no vuelvan a repetirse. Es hora de que nuestros héroes y mártires sean respetados y valorados en sus justas dimensiones. Es lo menos que podemos hacer por ellos porque la deuda de gratitud que tenemos para con ellos es enorme y sólo se paga de una manera: reafirmando su ideal de lucha.