martes, 9 de febrero de 2016

EL QUE TENGA OIDO QUE OIGA:

Por Efraín Ortega

"Prefiero un correazo a tiempo, a un delincuente con el tiempo".

Mi psicología no es tan moderna, mejor dicho es desfasada, arcaica que antecede a lo tradicional y lo moderno. No aparece en ninguna cuartilla de los investigadores, en ningún programa, en ningún curriculum vitae, en ninguna carga académica de escuelas y universidades. Desde donde se les hacen valer los derechos inalienables a nuestros niños actuales.

En mis prácticas me he enterado que padres muy "modernos", han despedido a sus trabajadores de servicios domésticos porque le han hablado mal a un niño que desparramó la leche y el cereal en el piso recién brillado, en rebeldía porque lo habían bajado de una persiana desde donde voceaba a otros niños con el riesgo de caerse. He vivido la experiencia de unos padres que van a las escuelas reclamando al maestro haber puesto en consecuencia al hijo que: maldice al maestro, golpea a los compañeros, les quita la merienda, acosa a las hembras, tocándolas en las nalgas y besándolas a la fuerza. He oído hablar de la ley 136-03,he leído el código del menor y sus modificaciones y estoy de acuerdo con los art, 45----49 y demás, he escuchado hablar de la rigurosidad que se manejan estos aspectos en sociedades como EEUU, y otros. Y sin embargo, es ahí donde se han escenificados los hechos más violentos que recuerde la era moderna, Ha sido de los consentidos desde donde han salido la mayoría de los psicópatas, los que matan por gusto o por un celular.
En Eclesiástico, en el libro de Sirácides, cap, 30-1-13, dice:

El que ama a su hijo acostumbrará darle sus palmadas, más tarde ese hijo será su consuelo. Quien educa a su hijo, sacará provecho y se mostrará orgulloso de él entre sus conocidos.

El que instruye a su hijo pondrá celosos a sus enemigos y se sentirá feliz ante sus amigos.

Si un padre llega a morir, es como si no hubiera muerto, porque deja tras sí a un hombre que se le parece. Cuando vivía, al verlo se regocijaba, al morir no se siente apenado.

Deja a los suyos un defensor frente a los enemigos y quien devuelva los favores a los amigos.

El que mima a su hijo deberá, curar sus heridas, a cada uno de sus gritos se le conmoverán las entrañas.

Un caballo salvaje no se puede montar, un hijo abandonado a sus caprichos se vuelve insolente..
Regálale todo a tu hijo y te hará temblar, juega con él y te hará llorar.

No te rías con él sino quieres llorar con él y acabar rechinando los dientes.

No le des larga a su juventud y no cierres los ojos frente a sus caprichos.

Azótale el espinazo mientras sea niño, no sea que se rebele y ya no te obedezca.

Educa a tu hijo y fórmalo bien para no tener que sufrir por su mala conducta