Santo Domingo.-
“Es lamentable tener que confesar que, entre nosotros,
la corrupción va llegando a adquirir niveles indecibles. Casi todo lo invade y
lo que es peor va obteniendo carta de impunidad y de descaro público. No es
algo que se trama a la sombra, se consigue ocultamente y se disfruta con
disimulo al revés, se trama a gritos, se consigue a la luz pública y se
disfruta con ostentación y provocación, sobre todo de los que nada o muy poco
tienen, o puede tener, en este país, tierra de todos”, dice el mensaje de
1975.
Dijo que la corrupción es algo contradictorio, es negar
claramente con las obras y la vida aquello que proclamamos fácilmente con
palabras mentirosas.
Recordó que el mejor remedio para la corrupción es la
conversión, sincera y profunda a Dios.