
José Luis Canela (Capi), de 34 años de edad, era
nativo de Bonao y cumplía una condena de cinco años por violación a la Ley 50-88, sobre drogas y
sustancias controladas.
El médico legal que examinó el cadáver certificó su muerte a
causa de asfixia por ahorcamiento.
Autoridades del penal informaron que el interno se
encontraba aislado en una celda, debido a que estaba enfermo de tuberculosis.
El cadáver del interno fue trasladado a la morgue del
Hospital Luis Morillo King de La
Vega y posteriormente entregado a sus familiares quienes le
darán sepultura en su pueblo de Bonao.