Por el Lic.
Eddy Arias Gómez.- Ante los
hechos importantes y de profunda emoción va cayendo vencido el mundo, sea para
manifestar miedo, vergüenza o apuro de vergüenza por no aceptar la información
que se divulga en cualquier ambiente. En el grupo de los discípulos de Jesús un segmento considerable es premiado con la presencia de su maestro resucitado; ante el asombro se alegran y hasta se muestran turbados mientras la ausencia de uno llamado Tomás se confunde en la duda.
En otra ocasión
están todos reunidos y Tomás con ellos. El difunto Jesucristo reaparece con las
palabras “Paz a Ustedes” luego se dirige a Tomás, ven toca los agujeros de mis
venas y mete tus manos en mi costado y no seas incrédulo sino creyente.
¡Señor mío y
Dios mío! ¿Tomás por qué me ha visto crees? Dichosos los que sin ver creyeren.
Este relato
de San Juan 20:18-29 permite observar el comportamiento del mundo actual, del
cual el mismo Jesús alude “Por mi causa muchos se salvarán mas otros se
condenarán”
De ese mundo
muchos dan crédito a lo que se le informa, mientras otros viven dudando.
Hay personas
que caen rendidos ante objetos materiales como es el dinero, los vicios y el
concepto de pasarla bien, mientras otros escuchan y guardan en su ser el
concepto de hacer la voluntad de su Dios vivo y resucitado, obedeciendo a la
solicitud del Señor.
Vayan y hagan a todos mis discípulos bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Con entereza y altivez todo bautizado debe hacer fructificar la ética cristiana.
Vayan y hagan a todos mis discípulos bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Con entereza y altivez todo bautizado debe hacer fructificar la ética cristiana.