La desintegración familiar
es la causa principal que afecta con mayores estragos la buena convivencia de los hombres en los últimos tiempos; muchos son los factores que intervienen para que exista
un desajuste en la familia.
Puede ser el rompimiento
de la unidad familiar por la incapacidad de sus integrantes que muchas veces se
producen por los responsables de un hogar no estar consciente del rol que deben
desempeñar.
Entre los factores más
comunes se pueden citar la pobreza donde una familia no puede satisfacer sus
principales necesidades, el amor entre la pareja, los vicios, la desviación de
las costumbres, la falta de escolaridad donde los padres no se preocupan por la
educación de sus hijos, así como la implementación de las buenas costumbres.
Cuando una familia busca satisfacer
de forma individual sus deseos olvidándose de que su responsabilidad es
mantener el equilibrio de sus integrantes, lo lleva a tomar decisiones
equivocadas.
No es raro que existan
familias que todos sus miembros tengan adhesión por partidos o religiones
diferentes.
Cuando no se le da una
buena orientación a la familia sobre cuando y en que tiempo deben tomar
decisiones que conlleven la responsabilidad de otros sin estar esperándola.
La falta de tener una
paternidad responsable, ciertas decisiones a destiempo como lo es el divorcio
que empuja a los hijos a tener que sustentarse sin tener la debida preparación
para ello, llevándolo a intervenir en actuaciones reñidas con las normas.
La falta de comunicación
entre la familia, donde los padres no tienen control de las actuaciones de sus
hijos.
La comunicación es vital
para la convivencia humana, son muchos los jóvenes que a destiempo quieren
buscar la felicidad, sin darse cuenta que no están preparado para ello.
Cada paso que damos debe
ser el ejemplo para nuestros hijos que desean seguir nuestro ejemplo; pero si
pisamos en falso no tenemos que exigirles que den un paso bien seguro.
Varios elementos han de
tenerse en cuenta para ser feliz, muy sencillo, el padre o madre que se
consideran los jefes del hogar deben tener control de sus hijos, para cuando
tengan éxito o fracaso puedan decir que son promovedores de esas virtudes, o si
por el contrario se ven caídos en le bajo mundo, también puedan decir que fue
por no cumplir con sus obligaciones, y no echarle culpa a otros.