miércoles, 29 de enero de 2014

EN LA MISMA DIANA: Afeitarse o que lo afeiten

      

Por: Luis Santiago Sánchez Espinal.- En nuestra cultura popular, cuando se dice que tal hombre es un león afeitado, se quiere dar a entender que esa persona es muy hábil, muy capaz; es un criminal o es un tramposo.

Es decir, esta expresión tiene diversas interpretaciones o giros idiomáticos, pero, lo que siempre se cree, que con el trato con esa persona; siempre hay que tener cuidado; hay que mantenerse alerta.

Permítanme aclarar, que si es el León que se afeita por motus propio, lo hace para ocultar lo que se señala más arriba, pero si es otro que quita la melena o barba a ese felino, el llamado rey de la selva queda reducido a un cachorrillo inofensivo que da pena.

Algunos de mis queridos y respetados lectores se preguntarán, ¿A qué se debe este relato insulso? ¿A este columnista se le agotaron los temas?, ¿Qué tiene que ver esta felina cualidad con los grandes problemas nacionales?

¡Oh!, querido lector, sáquele la moraleja, descubra la hermenéutica a lo que se dice más arriba sobre el león.

Cuando un gobernante o un político se cree un superdotado y que está por encima del bien y del mal, y de repente la realidad le golpea el rostro, entonces despierta bajo los efectos de una angustiante pesadilla, al ver que su castillo era de naipes o de hojalata.

Nuestras instituciones y nuestra economía son tan débiles, que hasta un evento interno de una organización política es capaz de torcer el ritmo normal del país, como sucedió recientemente por el flujo a borbotones de papeletas, que bien podían emplearse en otras actividades productivas para el país.

Para terminar, dejo un consejito a los muchos leoncitos que pueblan todos los estamentos de la nación. Tengan cuidado, que a cualquiera le arrancan la barba pelo a pelo, y hasta la quijada.

 ¡Cuidado Magino!