Los que sirvieron al Estado
por más de tres décadas no están a tono con las alzas de los precios de las
medicinas, los alimentos, el combustibles, entre otros.
La peor enfermedad es la
vejez, es tanto así que en nuestro país, si pasa de 45 años no puede ingresar a
una institución pública como empleado, al menos que no sea por vía política, en
ese caso no importa.
Resulta muy desagradable que
se anuncie un aumento salarial donde se excluya a los que más se esforzaron por
tener la educación en alto sin tener las herramientas con que se cuenta hoy que
vivimos acariciando la tecnología y hasta en algunos casos con el privilegio de
la Tanda Extendida.
La aplicación del 4% es una
realidad, pero que empeora la situación de los que ayer se sacrificaron, para
que los de hoy ni siquiera le agradezcan el haber pasado por un aula pasando
todas las vicisitudes(hambre, transporte, bajo salario) y hoy que hasta los
mensajes son enviados por Hotmail, lo que antes había que hasta dejar de
impartir docencia para realizar un viaje para llevar el mensaje.
Los que duramos más de 30
años laborando en el sistema educativo, nos llevamos la sorpresa de que no
somos tomados en cuenta, somos los que estamos sintiendo en carne propia los
embates de los reajustes de la economía.
Nuestros representantes del
poder legislativo tendrán que aprobar una Ley en la que se tenga en cuenta la abolición
de desigualdad en los salarios, porque no es posible que un funcionario público
gane en 30 días lo que un empleado de salario mínimo tenga que durar 30 años
para ganar la misma cantidad.
Con el anuncio de que los
jubilados y/o pensionados no van a disfrutar de aumento salarial se está
cumpliendo una vez más que se está haciendo lo que nunca se había hecho.
